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¿Por Qué Todas las Deudas Son Malas en los Primeros Niveles?

¿Alguna vez te has sentido como si estuvieras en un juego de Monopoly eterno, pero en lugar de propiedades, solo acumulas deudas? Yo sí. Y déjame decirte, no es divertido. Sí, esas malditas deudas que parecen tan inofensivas, pero que pueden convertirse en un agujero negro para tus finanzas personales.

No son el único mal del mundo, claro está, pero son el origen de los problemas financieros, y es que este sistema te anima a vivir a crédito. Pero a estas alturas imagino que ya te has dado cuenta de que el sistema no es que trabaje en tu beneficio precisamente, ¿o no?

Además, seguramente habrás oído o leído a gurús cambiavidas hablar de deuda buena y deuda mala, y es cierto que las hay, pero en los primeros niveles de salud financiera, debes huir de todas las deudas como de la peste. Si aún no sabes en qué nivel estás, corre a hacer mi test gratuito, te lleva 10 minutos.

Obviamente, si tienes alguna debes pagar la deuda, esto no es para ir de listo, sino para no ir de tonto y gastar como si no hubiera un mañana. Como siempre te digo, los problemas de dinero no se resuelven con dinero, sino con educación financiera. Aquí te voy a explicar por qué debes Evitar todas las deudas, con pelos y señales.

¿Qué es Considerado una Deuda?

Antes de meternos en harina, vamos a aclarar qué es una deuda. Que sí, que lo sabes, pero, sin embargo, las tienes, así que, no te va a hacer daño leer esto. Una deuda es cualquier obligación que tienes que pagar en el futuro (amortización).

Es gastarte un dinero que aún no has ganado, darte un capricho que, aún no “te mereces”. Esto puede incluir préstamos personales, hipotecas, tarjetas de crédito, préstamos de estudiante, y cualquier otra forma de crédito, la vayas a destinar a lo que sea y que implique devolver el dinero con intereses.

Esto aumenta tus gastos fijos, ya que debes sumar el recibo o letra de cada deuda y esto afecta a tu capacidad de pago, de ahorro y hae que tu cuenta bancaria se desinfle y que cada vez te cueste mas llegar a fin de mes.

El problema de las deudas

Las deudas son como esos regalos de navidad de tu tía abuela segunda: nadie los quiere, pero todos terminan con uno. Y como el jersey tejido con amor, pero con un gusto cuestionable, las deudas pueden picar y ser incómodas. A ver, nadie está libre de tentaciones. Más de la mitad de los hogares españoles debe dinero.

Que si una hipoteca, que si un préstamo para el coche, que si la tarjeta de crédito…, y ese endeudamiento parece más pegajoso que un chicle en la suela del zapato. El problema es que, en los primeros niveles de tu viaje financiero, cualquier deuda puede ser una trampa mortal. Veamos algunos de los riesgos más comunes:

  • Intereses y Más Intereses: Las deudas traen consigo intereses que, si no se controlan, pueden crecer más rápido que una bola de nieve cuesta abajo. Es como invitar a un vampiro a tu casa, ¡luego no hay manera de echarlo! Y cuanto más tiempo tardes en pagar esa deuda, más dinero habrás perdido en intereses. Por ejemplo, una tarjeta de crédito con un interés del 20% anual puede hacer que una compra de 1000 euros termine costándote el doble si solo pagas el mínimo cada mes.
  • Estabilidad Financiera en Peligro: Cada deuda es un compromiso a largo plazo. Y si tu situación económica cambia, esas deudas seguirán ahí, listas para morderte el culo. ¿Te imaginas perdiendo el trabajo y aun teniendo que pagar esas facturas? Yo no lo imagino. Lo recuerdo, lo he vivido varias veces. Es una de las razones por las que tantas personas terminan en quiebra financiera. Incluso si tienes un trabajo estable ahora, cualquier cosa puede suceder: una emergencia médica, un accidente, una crisis económica.
  • Deudas Buenas que Pueden Ser Malas: Sí, existen las famosas “deudas buenas” como las hipotecas “que se pagan solas” o préstamos para estudiar. Pero, ¿sabes qué? En los primeros niveles, cualquier deuda puede volverse en tu contra si no tienes una base financiera sólida. Mejor evitarlas. Créeme. Una hipoteca puede parecer una buena idea hasta que te das cuenta de que el valor de tu casa ha bajado y debes más de lo que vale. Un préstamo para estudiar puede ayudarte a conseguir un buen trabajo, pero si no lo pagas a tiempo, los intereses pueden dispararse.

Ejemplos de Problemas Comunes al Asumir Deudas

Las tarjetas de crédito son uno de los tipos de deuda más fáciles de adquirir y también uno de los más peligrosos. Muchas personas caen en la trampa de usar la tarjeta de crédito para compras diarias, acumulando un saldo que no pueden pagar a fin de mes.

Los intereses de las tarjetas de crédito son generalmente muy altos, y si solo haces el pago mínimo, podrías tardar años en pagar una deuda relativamente pequeña.

Otro ejemplo son los préstamos para coches. Es tentador comprar un coche nuevo, especialmente cuando los concesionarios ofrecen financiaciones atractivas. Pero recuerda que los coches se deprecian rápidamente. En pocos años, podrías deber más de lo que vale tu coche.

Además, los pagos mensuales del préstamo pueden consumir una parte significativa de tu ingreso, dinero que podrías usar para ahorrar o invertir. Y súmale las ruedas, el combustible o la electricidad, el seguro, el numerito, etc.

Los préstamos personales pueden parecer una solución fácil para problemas financieros inmediatos, pero pueden llevar a problemas a largo plazo. Si no puedes pagarlos rápidamente, los intereses pueden acumularse, haciendo que la deuda sea difícil de manejar.

Es mejor evitar estos préstamos a menos que sea absolutamente necesario y tengas un plan sólido para pagarlos. Y eso sin hablar de microcréditos.

Un préstamo hipotecario, aunque es otro de los sospechosos habituales, no lo meto en el mismo saco porque es un producto financiero que tiene un tipo de interés contenido, aun con las subidas de tipos y, a la larga, puede considerarse un «dinero barato».

¿Por Qué Evitar todas las Deudas?

Aquí va una verdad cruda: las deudas son como esa ex pareja que no deja de llamar. Al principio, todo parece manejable, pero luego te encuentras evitando llamadas y escondiéndote detrás de las cortinas. Evitar, cancelar, cómo salir… son las palabras clave de nuestra libertad financiera.

En esta etapa, tu prioridad debe ser construir una base sólida. Y eso significa mantener las deudas a raya. Esto te permitirá aprovechar al máximo tus ingresos mensuales y mantener una buena salud financiera. Aquí van unos consejos, algunos ya los hemos ido viendo:

  • Construye un Fondo de Emergencia: Antes de pensar en cualquier deuda, asegúrate de tener un dinero guardado en tu cuenta de imprevistos. Esto te dará un colchón para emergencias y te evitará caer en deudas adicionales cuando surja, pues eso, algún imprevisto.
  • Vive por Debajo de tus Posibilidades: Suena aburrido, lo sé, pero es crucial. Aprende a vivir con menos de lo que ganas. Así podrás ahorrar y evitar deudas innecesarias. Solo con este consejo (que ya seguían tus abuelos) te evitarías el 90 por ciento de los problemas. Esto significa hacer un presupuesto y seguirlo, reducir gastos innecesarios y resistir la tentación de hacer compras impulsivas. Recuerda, no necesitas el último iPhone o esas vacaciones exóticas si eso significa endeudarte.
  • Haz un Presupuesto y Síguelo: No hay excusas. Controla cada céntimo que entra y sale de tu cuenta. Ya te he hablado de la importancia de tener un presupuesto en tu vida. Un presupuesto te ayuda a ver dónde va tu dinero y a identificar áreas donde puedes reducir gastos. También te permite planificar para grandes compras y asegurarte de que tienes suficiente dinero para cubrir tus necesidades sin endeudarte.

Si te has metido en un pozo, deja de cavar

Pero vale, si estás leyendo esto y has llegado hasta aquí, posiblemente he llegado tarde (o tú a este blog). No hace falta que te fustigues a latigazos, ya te digo que el 90 por ciento de la gente está igual (unos con más otros con menos, pero igual, te lo aseguro). He tenido dos bancarrotas, lo sé.

La cosa es que dejes de “cavar”. Que dejes de engordar esas deudas que ya tienes. Si tienes tarjetas de crédito, guárdalas en un cajón o si eres más hardcore, pártelas con una tijera en mil pedazos. No se te ocurra financiar ni un chicle. Ni aunque sea en 40 años sin intereses.

Si tienes dinero para pagar algo lo pagas y si no, no es tu momento. Ya llegará, pero no será hoy. Y por el amor de Warren Buffett, no financies las deudas, no uses una tarjeta de crédito para pagar otra. Reunificar deudas puede parecer una solución, pero si no cambias lo que te ha llevado allí rara vez te servirá para salir de deudas.

Eso es un fallo septembrino y te quita puntos de inteligencia financiera. Lo primero que debes hacer es entender como funciona y darte cuenta de que tu mismo puedes hacerlo. Aunque de primeras la reunificación de deudas puede parecer una buena opción, suele agrabar el problema a medio y largo plazo.

Las ofertas de crédito y préstamos pueden ser muy tentadoras, especialmente cuando parecen ofrecer soluciones rápidas a problemas financieros. Pero recuerda, cada nueva deuda es un riesgo. Es mejor decir no a esas ofertas y buscar alternativas para mejorar tu situación financiera sin asumir más deudas.

Primero generamos los flujos, y luego nos damos los lujos Compartir en X

Obviamente, lo siguiente es que te centres en pagar esas deudas cuanto antes. En el blog te he dado varios métodos como el de la bola de nieve. No te preocupes que te daré más, pero puedes empezar por ahí. Y recuerda que puedes pagar deudas y ahorrar dinero, si lo haces con criterio.

Todo está en la estrategia y en establecer un plan de pago.

El Impacto de las Deudas en tu Salud Mental y Física

No solo tus finanzas se ven afectadas por las deudas, también tu salud mental y física puede sufrir. El que lo ha vivido lo sabe (lo sé). El estrés financiero es una de las principales causas de ansiedad y puede llevar a problemas de salud como la hipertensión, insomnio y depresión.

Al evitar las deudas, también estás cuidando de tu bienestar general. Y es que, cuando nos estamos jugando los cuartos, las emociones tienen un peso crucial. Vamos, ya tienes otro motivo más.

En resumen…

Si estás en los primeros niveles de tu salud financiera, evita las deudas como si fueran una pizza con piña. Construye una base sólida primero, y luego ya verás si puedes permitirte alguna deuda “buena”. Pero por ahora, huye de ellas.

Las deudas pueden parecer una solución fácil a corto plazo, pero a largo plazo, pueden convertirse en una carga pesada que afectará tu estabilidad financiera y tu bienestar general.

Evitar las deudas es como aprender a nadar. Puede que al principio tragues un poco de agua, pero una vez que lo dominas, te sientes como un pez en el agua. Así que, toma el control, evita las deudas y nada hacia la orilla de la libertad financiera.


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