Tipos de Cuentas Bancarias: Cuáles Necesitas y Cuáles No

Tipos de cuentas bancarias: Javier Fuentes explica qué cuentas sí necesitas y cuáles no para organizar tus finanzas personales.

Si entras a la web de cualquier banco privado o entidad bancaria tradicional, verás una sopa de letras espectacular: cuenta corriente, cuenta nómina, cuenta joven, cuenta de ahorro, cuenta remunerada, cuenta vivienda, cuenta online…

Parecen cientos de opciones diseñadas a medida para ti, pero la realidad es que muchas son variaciones del mismo producto bancario básico, envueltas en un nombre comercial distinto.

En este artículo no te voy a dar la teoría aburrida.

Te voy a explicar de forma práctica cuántos tipos de cuentas bancarias existen a nivel operativo y, lo más importante, cuál es la estructura mínima de cuentas separadas que necesitas para tener tus finanzas bajo control y no pagar comisiones bancarias absurdas al abrir una cuenta bancaria.

¿Qué tipos de Cuentas Bancarias existen realmente?

A nivel puramente operativo, y para lo que a ti te importa al administrar tu dinero en el día a día (más allá de las clasificaciones legales y el fondo de garantía de depósitos), los diferentes tipos de cuentas bancarias se pueden dividir en dos grandes familias prácticas:

1. La Cuenta Corriente (o depósito bancario a la vista)

Es el tipo de cuenta bancaria del día a día, el centro de mando de tus finanzas. Sirve para domiciliar recibos de luz o teléfono, cobrar tu nómina o pensión, realizar transferencias, pagar con Bizum y asociar una tarjeta de crédito o débito para ir al cajero automático.

Su principal característica es la liquidez total: puedes acceder a tu depósito de dinero cuando quieras y como quieras, sin penalización, a través de internet o mediante retiradas de efectivo en cajeros.

Esta cuenta bancaria es imprescindible por su funcionalidad, pero tiene un coste oculto:

Históricamente muchos grandes bancos tradicionales te cobran una comisión de mantenimiento o administración si no cumples sus estrictas características de la cuenta (como domiciliar nuestra nómina por un importe mínimo y varios recibos).

Si dejas de cumplir los requisitos para que ellos puedan rentabilizarte como cliente, te pueden pasar esta comisión y eso sin hablar de otros de sus grandes éxitos, como son la comisión por descubierto o gastos imprevistos.

Personalmente, en el momento de escribir esto, tengo dos para este objetivo (porque por este blog yo tengo muchísimas cuentas). A ti con una te sobra, pero por si quieres saberlas son estas:

Concretamente mi cuenta del BBVA (donde tengo la hipoteca, la nómina y los recibos y la de Trade Republic, que es la que uso para el día a día y la tarjeta con la que opero (que sin hacer nada me devuelve el 1% de lo que gasto en inversiones) y además está remunerada.

2. La Cuenta de Ahorro y Cuentas Remuneradas

La diferencia fundamental con la cuenta corriente es el objetivo: la cuenta de ahorro está diseñada para que el dinero crezca (o más bien que no decrezca) o se proteja de la inflación, no para gastarlo en el supermercado.

Estas cuentas te pagan un tipo de interés (una remuneración o intereses sobre el saldo) por tener tu dinero depositado, pero no nos flipemos que suelen ser cacahuetes.

Por eso aquí solo guardamos el dinero que tiene que estar a mano sin tentarte: la cuenta de imprevistos y el cojín de ahorro multiplicado.

Por lo general, la operativa bancaria está limitada: la mayoría de los bancos en España (pero no todos, OJO) no te permiten la domiciliación de recibos, depositar cheques, pagar impuestos ni usar tarjeta de débito para hacer compras.

Son tu caja fuerte digital. El dinero está disponible si lo necesitas, pero su función es acumular rentabilidad (poca por eso de poder tener liquidez) y no perder poder adquisitivo.

En este caso para ti te vuelvo a recomendar Trade Republic, salvo que, como yo, sea la que vas a usar para el día a día. El motivo es sencillo. El dinero de la TranquiCuenta no debe estar «a la vista» o te lo gastarás.

Así que si ya la elegiste para el día a día te recomiendo N26 o Revolut (si sueles viajar, esta te suele interesar más).

Otros distintos tipos de Cuentas Bancarias que te intentarán vender

Dentro del sector bancario, para elegir una cuenta bancaria verás que se han creado «subtipos» de cuentas para captar a cada tipo de cliente. Conocer las cuentas bancarias que existen te ayudará antes de contratar una cuenta:

Cuentas Nómina

Es una cuenta corriente con un gancho: si domicilias tu salario mensual (o un ingreso periódico), el banco te quita las comisiones, te da ventajas y servicios, y a veces te ofrece un pequeño porcentaje de remunerar sobre el importe depositado.

El truco está en que te «casas» con ellos. Si pierdes tu empleo, empiezan los sustos en forma de comisiones de la entidad bancaria.

Cuenta Joven o para menores de edad

Están diseñadas para fidelizar clientes desde la cuna. Suelen no tener comisiones y ofrecer una tarjeta asociada gratuita hasta que cumples cierta edad (generalmente 25 o 30 años).

El peligro llega el día de tu cumpleaños: tu cuenta joven online se convierte en una cuenta estándar que te puede acribillar a gastos si no aportas una nómina. Así que si se la abres a tus hijos, la educación financiera es clave (si no se la abres también) para que revisen.

Cuántas Cuentas necesitas (y para qué)

Tener todo tu dinero en una sola cuenta bancaria es un error. Como recomiendan los expertos para una buena planificación, por familia se debería tener un mínimo de dos, y yo coincido totalmente para evitar problemas al hacer operaciones bancarias:

  1. La cuenta del día a día (Cuenta Corriente): Aquí entra tu nómina y salen tus gastos habituales (los recibos). Va asociada a tus tarjetas para operar diariamente.
  2. La cuenta de ahorro (Remunerada): Aquí acumulas tu patrimonio (o más bien proteges su poder adquisitivo). Metes la «cuenta de Imprevistos» y el «cojín de ahorro multiplicado«. Al estar separada en otra cuenta online, generará un pequeño interés bancario para combatir la inflación sin riesgo hasta el importe máximo garantizado por ley.

Si inviertes tu ahorro, necesitarás un tercer tipo de cuentas: la cuenta bróker. Pero úsala con cabeza.

Para el colchón de tranquilidad yo uso y recomiendo una cuenta del mercado monetario (money market), pero de esa todavía no te he hablado. Da algo más de interés a cambio de un poco más de volatilidad, y por eso es más interesante.

Si te interesa coméntamelo y lo preparo.

La regla de oro: Cero comisiones

Cualquier tipo de cuenta bancaria hoy debe ser gratuita y sin comisiones. Pagarle a un banco por tener depósitos en dinero es absurdo a día de hoy. Si te empiezan a cobrar por tener uno o varios titulares o por hacer una transferencia, te cambias de banco.

Presta especial atención al descubierto bancario. Si te viene un recibo inesperado y te dejan la cuenta en negativo, el banco te puede aplicar una penalización inmediata. ¿Cómo lo evito yo?

Llevando un control estricto de mis presupuestos con mi plantilla de Notion (así sé exactamente qué recibos van a llegar y cuándo), para poder ingresar el dinero antes de que el banco te cobre un recargo.

En Resumen… Cuidado con las «cuentas trampa» y la vinculación

Huye de los principales tipos de cuentas bancarias que te exigen vinculación extrema para perdonarte unos euros en mantenimiento. Si para la apertura de una cuenta y no pagar comisión te exigen contratar su seguro de hogar, compara bien.

A menudo, estos seguros vinculados pueden ser notablemente más caros que la media del mercado, por lo que no te están regalando nada; estás pagando la comisión de otra manera.

Tu banco no es tu amigo. Usa el sistema bancario a tu favor, separando tu dinero estratégicamente en el tipo de cuentas adecuado para protegerte.

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