Cuántas y qué tipos de cuentas bancarias necesitas-Evita la crisis

¿Cuántas y qué tipos de cuentas bancarias necesitas?

Si estás buscando cómo optimizar tus cuentas bancarias, has llegado al sitio correcto. Las cuentas bancarias son uno de los productos financieros más básicos y más utilizados por la mayoría de las personas. Sin embargo, no todas las cuentas son iguales ni se adaptan a las mismas necesidades. Por eso, es importante saber qué tipo de cuenta bancaria te conviene más y cuántas debes tener para gestionar mejor tu dinero.

En este post te voy a explicar los diferentes tipos de cuentas bancarias que existen, sus ventajas e inconvenientes, y cómo elegir la mejor opción para ti. Además, te voy a dar algunos consejos para evitar las comisiones y los problemas que pueden surgir al tener varias cuentas en distintos bancos.

Si te gusta más el formato de vídeo, te lo dejo a continuación. Te explico todo en detalle y con ejemplos prácticos. También puedes acceder a mi clase de la academia Cómo elegir y optimizar tus cuentas bancarias, donde te enseño cuántas cuentas deberías tener para tus finanzas personales y para tu negocio, si es que lo tienes.

Aquí tienes el vídeo:

¿Qué tipos de cuentas bancarias existen?

Lo primero que debes saber es que hay varios tipos de cuentas bancarias, según su finalidad, su operativa y sus condiciones. Cada cuenta puede tener uno o varios titulares, ya sea una cuenta personal o de empresa. Las diferentes cuentas más habituales son:

  • Cuenta corriente: es la cuenta más común y la que te permite realizar las operaciones básicas del día a día, como ingresar o sacar dinero, hacer transferencias, domiciliar recibos o cobrar la nómina. Normalmente, no tiene rentabilidad, pero tampoco suele exigir requisitos ni vinculaciones. Eso sí, hay que estar atento a las posibles comisiones por mantenimiento, administración o tarjetas.
  • Cuenta de ahorro: es la cuenta que te permite guardar tu dinero y obtener una rentabilidad por él. Suelen tener un interés más alto que las cuentas corrientes (tampoco es que sea para tirar cohetes), pero también suelen tener menos liquidez y más limitaciones en cuanto a los movimientos que puedes hacer. Algunas cuentas de ahorro están asociadas a una cuenta corriente, desde la que se puede traspasar el dinero fácilmente. 
  • Cuenta nómina: es una cuenta corriente especial que te ofrece ventajas y beneficios si domicilias tu nómina o pensión en ella. Por ejemplo, puede tener una rentabilidad mayor, devolverte un porcentaje de tus recibos o regalarte dinero o productos. Eso sí, suelen exigir una permanencia mínima y cobrarte comisiones si dejas de cumplir los requisitos.
  • Cuenta remunerada: es una cuenta que combina las características de una cuenta corriente y una cuenta de ahorro. Te permite hacer las operaciones habituales sin comisiones ni condiciones, pero también te da una rentabilidad por tu saldo. Suelen tener un límite máximo de dinero remunerado y un plazo determinado de vigencia.
  • Cuenta online: es una cuenta que se abre y se gestiona por internet, sin necesidad de ir a una oficina bancaria. Suelen ser más baratas y sencillas que las cuentas tradicionales, ya que no tienen comisiones ni requisitos. Además, suelen ofrecer una buena atención al cliente por teléfono o por chat. Aunque todos los bancos hoy en día tienen una app, en estas cuentas ese es su fuerte.
  • Cuenta joven: es una cuenta dirigida a personas entre 18 y 30 años (o más, según la entidad bancaria) que ofrece condiciones especiales para este segmento de edad en sus cuentas para jóvenes. Por ejemplo, la puede tener una rentabilidad mayor, no cobrar comisiones ni exigir vinculaciones, o dar acceso a productos financieros adaptados a sus necesidades.

Estos son solo algunos ejemplos de los tipos de cuentas bancarias que puedes encontrar en el mercado. Hay muchos más, como las cuentas para autónomos, las cuentas para empresas, las cuentas para niños, las cuentas solidarias, las cuentas broker o las cuentas en divisas. Ahora no tienes que ponerte a abrir cuentas bancarias para tener todas, lo importante es que sepas qué ofrece cada una y qué necesitas tú.

¿Cuántas cuentas bancarias debes tener?

Ahora que ya sabes qué tipos de cuentas bancarias existen, la siguiente pregunta es: ¿cuántas debes tener? La respuesta no es única, no hay un número ideal de cuentas bancarias, ya que depende de tu situación personal, tus objetivos y tus preferencias. Sin embargo, hay algunas pautas generales que te pueden ayudar a decidir si debes tener varias cuentas bancarias en varios bancos.

Lo primero que debes tener en cuenta es que tener más cuentas no significa tener más dinero, obviamente. Al contrario, tener varias cuentas bancarias puede suponer más gastos, más complicaciones y más riesgos, porque aunque la tengas a cero, una cuenta puede seguir generando gastos y comisiones. Por eso, lo ideal es tener el mínimo número de cuentas posible, pero sin renunciar a las ventajas que te puedan ofrecer. En cualquier caso, siempre es bueno tener más de una cuenta.

Lo segundo que debes tener en cuenta es que no todas las cuentas tienen la misma función ni el mismo uso, como es el caso de las cuentas instrumentales, que solo sirven para pagar la hipoteca. Por eso, lo recomendable es tener al menos dos tipos de cuentas: una para tus ingresos y gastos habituales, y otra para tus ahorros e inversiones. 

  1. La cuenta de ingresos y gastos es la que te permite gestionar tu dinero del día a día y sería tu cuenta principal. En ella debes domiciliar la nómina o pensión, tus recibos y tus impuestos, y desde ella debes pagar tus compras con tu tarjeta de débito o crédito. Esta cuenta debe ser fácil de usar, segura y sin comisiones. Si la cuenta tiene comisiones, puedes buscar opciones que no las tengan, que hay un montón. Puede ser una cuenta corriente, una cuenta nómina o una cuenta online, según lo que te ofrezca cada banco, pero que permita la domiciliación de recibos. 
  2. La cuenta de ahorros e inversiones es la que te permite guardar tu dinero y hacerlo crecer. En ella debes depositar el dinero que no necesites a corto plazo y que quieras destinar a tus objetivos financieros, como crear un fondo de emergencia, comprar una casa o jubilarte. Esta cuenta debe tener una rentabilidad mayor que la inflación (algo complicado en estos tiempos), una liquidez suficiente y un riesgo acorde a tu perfil. Puede ser una cuenta de ahorro, una cuenta remunerada o una cuenta de valores, según el tipo de producto financiero que elijas.

Estas dos cuentas son las imprescindibles para tener unas finanzas personales sanas y equilibradas. Sin embargo, puedes tener muchas cuentas si lo consideras necesario o conveniente. Por ejemplo, puedes tener:

  • Una segunda cuenta para separar tus gastos personales de los profesionales, si eres autónomo o tienes un negocio propio. Así podrás llevar un mejor control de tus ingresos y gastos, y facilitar tu declaración de impuestos.
  • Una tercera cuenta para compartir tus gastos comunes con tu pareja, tu familia o tus amigos, si vives con ellos o tienes algún proyecto en común. Así podrás repartir equitativamente las responsabilidades y evitar conflictos gracias a esta cuenta conjunta.
  • Una cuarta cuenta para ahorrar para un objetivo específico o para diversificar tus inversiones, si tienes un excedente de dinero o quieres probar diferentes opciones. Así podrás alcanzar más rápido tus metas o reducir el riesgo de tu cartera.

Estas cuatro cuentas son opcionales y dependen de tu situación particular. Lo importante es que tengas claro para qué quieres cada cuenta y cómo la vas a usar. No abras cuentas por abrir, sino por una razón concreta y con un beneficio claro. Tener dos cuentas como mínimo es imprescindible y siempre busca las mejores cuentas sin comisiones. Sería interesante que tengas alguna oficina o sucursal cerca de tu domicilio.

¿Cómo elegir la mejor cuenta bancaria para ti?

Ya sabes qué tipos de cuentas bancarias existen y cuántas debes tener. Ahora solo te queda elegir la mejor cuenta bancaria para ti. Para ello, debes tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • La rentabilidad: es el interés que te paga el banco por tu dinero. Cuanto mayor sea, mejor. Pero cuidado, no te fijes solo en el porcentaje nominal, sino también en el TAE (Tasa Anual Equivalente), que es el que refleja el rendimiento real de la cuenta teniendo en cuenta las comisiones, los impuestos y el plazo.
  • La liquidez: es la facilidad que tienes para disponer de tu dinero cuando lo necesites. Cuanto mayor sea, mejor. Pero cuidado, no confundas liquidez con disponibilidad. Puedes tener el dinero disponible en tu cuenta, pero no poder sacarlo sin penalización o sin perder la rentabilidad. Disponer del dinero es clave con la Tranquicuenta.
  • El riesgo: es la probabilidad de perder tu dinero o parte de él por causas externas al banco. Cuanto menor sea, mejor. Pero cuidado, no existe el riesgo cero. Siempre puede haber un imprevisto o una crisis que afecte a tu dinero. Por eso, es importante diversificar tus inversiones y proteger tu dinero con el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que cubre hasta 100.000 euros por titular y por entidad en caso de quiebra o insolvencia del banco.
  • Las comisiones: son los gastos que te cobra el banco por el mantenimiento, la administración, las tarjetas, las transferencias o los descubiertos de tu cuenta. Cuanto menores sean, mejor. Pero cuidado, no te dejes engañar por las ofertas que te prometen cuentas sin comisiones a cambio de cumplir unas condiciones que quizás no te interesen o no puedas mantener.
  • Las condiciones: son los requisitos o las vinculaciones que te exige el banco para abrir la cuenta o para acceder a sus ventajas. Por ejemplo, puede ser tener una edad determinada, domiciliar una nómina o una pensión, contratar otros productos como seguros o planes de pensiones, o mantener un saldo mínimo. Cuanto menores sean, mejor. Pero cuidado, no aceptes condiciones que no te convengan o que te limiten tu libertad financiera.
  • La operativa: es la forma en que puedes usar tu cuenta y realizar las operaciones que necesites. Por ejemplo, puede ser por internet, por teléfono, por cajero o por oficina. Cuanto más variedad y facilidad tengas, mejor. Pero cuidado, no te dejes seducir por las opciones que no vayas a usar o que te supongan un coste adicional.
  • La atención al cliente: es el servicio que te ofrece el banco para resolver tus dudas, problemas o reclamaciones sobre tu cuenta. Por ejemplo, puede ser por teléfono, por chat, por correo electrónico o por oficina. Cuanto más rápida y eficaz sea, mejor. Pero cuidado, no te fíes de los comerciales que solo quieren venderte productos que no necesitas o que no entiendes.

Para elegir la mejor cuenta bancaria para ti, debes comparar estos aspectos entre las diferentes opciones que te ofrece el mercado. Puedes usar un comparador de cuentas bancarias online para facilitarte el trabajo. También puedes consultar las opiniones de otros usuarios o echar un vistazo al blog para tener una referencia. Si el banco que encuentras tiene complicados requisitos para abrir una cuenta, revisa un banco online.

Existen varias fintech que te permiten abrir la cuenta, disponer de una tarjeta, y empezar a operar en minutos.

¿Cómo abrir una cuenta bancaria?

Una vez que hayas elegido la cuenta bancaria que mejor se adapte a tus necesidades y preferencias, solo te queda abrir la cuenta y empezar a disfrutar de sus ventajas. Para ello, debes seguir estos pasos:

  1. Solicitar la apertura: para abrir la cuenta bancaria puedes hacerlo por internet, por teléfono o por oficina, según el tipo de cuenta y el banco que hayas elegido. Normalmente tendrás que rellenar un formulario con tus datos personales y financieros, y aceptar las condiciones y el contrato de la cuenta.
  2. Enviar la documentación: tendrás que enviar al banco una copia de tu DNI o NIE, un justificante de ingresos (nómina, pensión, declaración de la renta…) y un justificante de domicilio (factura, padrón…). Puedes hacerlo por correo electrónico, por correo postal o en persona, según el banco y el tipo de cuenta.
  3. Verificar tu identidad: tendrás que confirmar al banco que eres tú quien solicita la apertura de la cuenta. Puedes hacerlo mediante una videollamada, una llamada telefónica o una visita a una oficina o a un cajero del banco. Según el banco y el tipo de cuenta, este paso puede ser opcional o obligatorio.
  4. Recibir tu cuenta: una vez que el banco haya comprobado toda la información y la documentación, te enviará un correo electrónico o un SMS con los datos de tu cuenta (número IBAN, código BIC/SWIFT…). También te enviará tu tarjeta de débito o crédito asociada a la cuenta (si la tiene) y tus claves de acceso a la banca electrónica (si la ofrece).
  5. Activar tu cuenta: para empezar a usar tu cuenta, tendrás que activarla haciendo un ingreso inicial (si lo requiere) o una transferencia desde otra cuenta tuya. También tendrás que activar tu tarjeta (si la tiene) siguiendo las instrucciones del banco. A partir de entonces, ya podrás operar con tu cuenta como quieras.

¿Cómo cambiar de banco?

Si ya tienes una cuenta en un banco pero no estás satisfecho con ella o has encontrado una mejor opción en otro banco, puedes cambiar de banco sin problemas. Para ello, debes seguir estos pasos:

  • Abrir una nueva cuenta: sigue los pasos anteriores para abrir una nueva cuenta en el banco que hayas elegido. Asegúrate de que la nueva cuenta te ofrece mejores condiciones y ventajas que la antigua.
  • Trasladar tus ingresos y gastos: comunica a tu empresa, a la Seguridad Social o a quien te pague tu nómina o pensión que cambias de cuenta y que quieres que te ingresen el dinero en la nueva. También comunica a las empresas o entidades con las que tengas domiciliados tus recibos o impuestos que cambias de cuenta y que quieres que te cobren desde la nueva. Puedes hacerlo por teléfono, por correo electrónico o por internet, según cada caso.
  • Trasladar tu dinero y tus productos: haz una transferencia desde tu antigua cuenta a tu nueva cuenta con todo el dinero que tengas. También traslada los productos financieros que tengas asociados a tu antigua cuenta, como depósitos, fondos, planes o seguros, si quieres mantenerlos o si te conviene más tenerlos en el nuevo banco. Puedes hacerlo por internet, por teléfono o por oficina, según cada caso.
  • Cancelar tu antigua cuenta: solicita al banco donde tienes tu antigua cuenta que la cancele y que te envíe un certificado de cancelación. Asegúrate de que no te quedan operaciones pendientes ni comisiones por pagar. También devuelve o destruye tu tarjeta asociada a la antigua cuenta. Puedes hacerlo por internet, por teléfono o por oficina, según cada caso.

Si quieres facilitarte el proceso de cambio de banco, puedes usar el servicio de traslado de cuentas de pago que ofrecen algunos bancos. Este servicio consiste en que el nuevo banco se encarga de hacer todos los trámites por ti, sin coste alguno y en un plazo máximo de 13 días hábiles. Solo tienes que autorizar al nuevo banco a hacerlo y facilitarle los datos de tu antigua cuenta.

En resumen…

Las cuentas bancarias son un instrumento fundamental para gestionar tu dinero y alcanzar tus objetivos financieros. Por eso, es importante que sepas qué tipos de cuentas bancarias existen, cuántas debes tener y cómo elegir la mejor opción para ti. Las cuentas corrientes y las cuentas de ahorro (su propio nombre indica para qué son), deberían ser el mínimo que deberías tener.

Una para recibir algún tipo de ingreso y como cuenta de gastos (puedes usar esta misma cuenta como cojín de ahorro multiplicado o tener diferentes cuentas para ello) y otra para tus ahorros e inversiones.

En este post te he explicado todo lo que necesitas saber sobre las cuentas bancarias y te he dado algunos consejos para evitar las comisiones y los problemas que pueden surgir al tener varias cuentas en distintos bancos. Aunque a veces puede parecer más cómodo tener todas las cuentas en el mismo banco, conviene tener diferentes entidades para disminuir el riesgo en caso de que una entidad tenga problemas, por ejemplo.

Si quieres profundizar más en este tema, te invito a acceder a mi clase de la academia Cómo elegir y optimizar tus cuentas bancarias, donde te enseño cuántas cuentas deberías tener para tus finanzas personales y para tu negocio, si es que lo tienes.

Recuerda que recomiendo revisar cada día, al menos, el saldo de tus cuentas para tener mayor conciencia de tu situación actual. Puedes disponer de información actualizada sobre tu salud financiera, sobre las distintas comisiones de las cuentas bancarias, recibos o gastos imprevistos, etc.

Si te gusta la tecnología, Fintonic puede ser la solución, ya que puedes conectar la mayoría de los bancos y tener toda esta información en un solo tiempo. Así serás más productivo. Si no logras encontrar cuentas de parte de los bancos que tengas, siempre se la puedes pedir y la incluirán pronto.

Espero que este post te haya sido útil y que te ayude a mejorar tus finanzas personales. Si tienes alguna duda o comentario, déjame un mensaje abajo y te responderé lo antes posible. Y si te ha gustado el post, compártelo con tus amigos y familiares para que ellos también puedan beneficiarse de esta información. Así podré ayudar a más personas.


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