Feliz 2026. O eso dicen.
Si algo nos ha enseñado 2025 es que las mentiras tienen las patas muy cortas, pero la factura muy larga.
Durante años hemos vivido en una especie de alucinación colectiva. Nos dijeron que podíamos cambiar las leyes de la física con decretos leyes, sostener un estado de bienestar infinito imprimiendo billetes y que la ideología estaba por encima de la biología. Pero el año pasado, la realidad (esa señora tozuda que no entiende de relatos) derribó la puerta.
Para encarar 2026 sin que nos vuelvan a pillar desprevenidos, hay que diseccionar qué ha pasado de verdad. No los titulares de cinco segundos, sino la letra pequeña que nos ha traído hasta aquí.
No queremos hacer el típico resumen informativo insulso que verás en la tele (si es que sigues viéndola). Vamos a analizar los 6 puntos de inflexión que de verdad afectan a tu bolsillo y a tu libertad.
1. El Precio Millonario de la «E» (y la Ruina de la Inclusión Forzada)
¿Recuerdas cuando el mayor problema del país parecía ser si una palabra terminaba en “o”, en “a” o en “e”?
2025 será recordado como el año en que las cuentas de resultados mataron al relato. El mercado tiene una paciencia finita, y este año gritó “¡basta!”. Hemos visto el colapso de estrategias de marketing que olvidaron lo más básico: vender productos a gente real.
El ejemplo más sangrante fue el de Jaguar, que lanzó un rebranding cuanto menos cuestionable, eliminando los coches de sus anuncios para vender conceptos abstractos y estéticas “fluidas”, una estrategia que Forbes analizó como una advertencia clara para las marcas premium que pierden de vista a su cliente real.
O mira a Nike. Tras años priorizando el activismo político sobre el producto y el deporte, las ventas y la confianza del mercado se resintieron hasta el punto de prescindir de su CEO, iniciando un giro de 180 grados para volver a una narrativa centrada en el esfuerzo, la familia y el deporte.
Y luego está Disney, que no solo pisó cable en Marvel tras Endgame, sino que encadenó decisiones creativas discutibles en Marvel, Star Wars y otros universos, cambiando géneros a personajes icónicos, abusando de multiversos, personajes sin arraigo y relatos desconectados de su público tradicional. Esa crisis de identidad creativa de Disney ha sido analizada desde dentro del fandom y desde medios especializados, para ahora volver a los orígenes, a lo que pedía el público.
2025 fue el año del “Go woke, go broke”.
La lección no es lo que pierden estas multinacionales o las empresas privadas, sino lo que perdemos nosotros. Mientras tú haces malabares para pagar la cesta de la compra, la Administración ha quemado millones en adaptar documentos, repintar cartelería y crear guías de lenguaje inclusivo que nadie lee.
Hablamos de un despilfarro estructural. Cada vez que un ministerio decide que «ciudadanos» ya no vale y hay que imprimir miles de folletos nuevos con «ciudadanía», ese dinero sale de tu IVA y de tu IRPF. Es la inflación burocrática: pagar más impuestos para comunicarnos peor.
El 2025 demostró que cuando la economía aprieta, la «inclusión de pandereta» es un lujo que no nos podemos permitir. La verdadera inclusión es que todos puedan pagar la luz, no que todos se sientan representados en un folleto que acaba en la basura.
2. El Gran Apagón: Cuando la Ideología choca contra la Física
Si hay un sector donde la hipocresía alcanza niveles estratosféricos, es la energía. Y aquí, la memoria histórica es vital para entender el desastre del apagón que vivimos en abril.
Hace 10 años, España era puntera en energía solar. ¿Qué hicieron nuestros políticos? Sacarse de la manga el infame «Impuesto al Sol«. Arruinaron a miles de familias pioneras que invirtieron sus ahorros, lanzando el mensaje de que ser autosuficiente estaba penado: «No produzcas tu energía, cómprasela al oligopolio».
Ahora, el péndulo ha oscilado al extremo opuesto con un fanatismo digno de estudio. Queremos ser «más verdes que las acelgas» de cara a la galería, cerrando centrales nucleares funcionales y seguras (mientras Francia anuncia nuevos reactores SMR (reactores modulares pequeños) baratos y eficientes) y dinamitando térmicas (contra la opinion de muchos expertos que no ven motivo para el cambio).
En abril de 2025 vivimos un apagón generalizado en amplias zonas de España, que afectó también a partes de Portugal. En muchas áreas rurales fue total: sin luz, sin redes, sin televisión, sin pagos digitales. La electricidad tardó horas (e incluso un día) en volver.
Solo sobrevivió la radio. Porque tenía generadores.
En España, los propios operadores del sistema habían advertido que una red sin suficiente inercia es vulnerable, como cuando Red Eléctrica alertó del riesgo de apagones por problemas de control de tensión.
Y eso sin entrar en lo de los parques eólicos parados («curtailment») para mantener precios artificiales o porque la red no aguanta.
Mira a Alemania: los líderes morales del ecologismo europeo tuvieron que reactivar sus centrales térmicas de carbón a toda prisa porque la realidad geopolítica les cortó el gas barato. Quemaron carbón como si fuera el siglo XIX mientras nos exigían a nosotros que compráramos coches eléctricos. La hipocresía europea se paga en tu factura de la luz.
¿El resultado? El que vimos en el apagón de 2025. No fue mala suerte. Fueron matemáticas y física. Una red con poca inercia. Si desconectas todo lo que da estabilidad para depender solo de si hace viento o sol, cuando llega un pico de demanda y no sopla el aire, el sistema colapsa.
Mientras tanto, las eléctricas siguen batiendo récords de beneficios y eso que en España estamos en pañales en temas de inteligencia artificial (en Estados Unidos los grandes players ya están comprando sus propias centrales nucleares), mientras tú pagas sus errores en la factura.
Veremos si el «Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial (CoE IA)» o Echelon Iberdrola Digital Infra que está montando Iberdrola en Madrid nos coloca en el mapa (aunque sea en pequeñito).
Pero bueno, esto fue la causa. Vayamos ahora a la consecuencia, que ya parece que se nos ha olvidado.
El apagón paró España (y parte de Portugal). Todos como locos a comprar radios a pilas para enterarnos de algo, a buscar power banks cargadas para esos dispositivos tan «imprescindibles» en nuestro día a día, a comprar papel higiénico a paléts (bueno, a lo mejor esto fue de otra crisis, pero me mola incluirlo)…
¿Y sabes quiénes sufrieron más? Los que se creyeron el cuento del «dinero digital».
Cuando se fue la luz, se cayeron los TPVs, los Bizum y los cajeros. ¿Quién comió ese día? El que tenía billetes en el cajón. Tener efectivo en casa no es de «sospechosos» ni está solo al alcance de políticos corruptos y narcos (bueno, en la cantidad si), es de preppers financieros inteligentes.
La lección fue brutal y simple: El dinero digital es humo si no hay electricidad.
Lección Vital: Siempre ten un «Cojín de Seguridad» en efectivo. Al menos para una semana de gastos básicos. La tecnología falla; el papel moneda, no. Aunque con mesura gracias a nuestros papa estado.
3. La Burbuja del Coche Eléctrico y el Frenazo de la Agenda 2030
Hablando de choques con la realidad, 2025 ha sido el cementerio de muchas previsiones de la automoción.
Nos intentaron imponer el coche eléctrico por decreto, ignorando tres realidades básicas: sigue siendo caro, la infraestructura de carga es insuficiente y mucha gente no quiere vivir con ansiedad de quedarse tirada por falta de autonomía.
El problema no es la tecnología eléctrica. El problema es el timing, el precio y la imposición.
Las grandes marcas europeas, que se lanzaron de cabeza a abrazar la Agenda 2030, se han dado un golpe de realidad brutal. Fábricas paradas, miles de despidos y campas llenas de coches que nadie compra. Marcas históricas han tenido que anunciar que seguirán fabricando motores de combustión más allá de las fechas límite que se autoimpusieron.
El coche eléctrico no es el enemigo. El enemigo es pretender que sea obligatorio antes de que sea viable para el bolsillo medio.
Y, mientras tanto, los Coches Autónomos
Aquí está la paradoja. Mientras discutimos si el coche eléctrico es viable, el coche autónomo ya funciona en otros países.
En Estados Unidos, empresas como Waymo (de Google) operan robotaxis sin conductor en varias ciudades reales, no en presentaciones de PowerPoint.
En Alemania existen centros de pruebas avanzados. En España, seguimos a por uvas.
Y sí: yo estoy deseando tener un coche autónomo. No es miedo al progreso. Es frustración por llegar tarde.
4. La Corrupción Multicolor: El Estado no es tu Socio
2025 volvió a demostrar que la corrupción política en España no entiende de siglas. Hemos visto desfilar por los juzgados a todos los colores del espectro político.
- Unos se aprovecharon de emergencias sanitarias para cobrar comisiones (Caso Koldo y derivados).
- Otros colocaron a familiares y amigos en puestos inventados.
- Los de la moto gestionan las Comunidades Autónomas como sus cortijos privados.
- Y no olvidemos la herencia de los EREs, los sobres o la Gürtel.
Da igual a quién votes: el sistema de partidos en España funciona demasiadas veces como una agencia de colocación.
Te suben los impuestos “para sanidad y educación”, pero el dinero acaba en observatorios, asesores y estructuras clientelares.
Papa Estado no es tu socio.
Si ganas, quiere su parte.
Si pierdes, te apañas.
La lección: Deja de esperar que un político (del color que sea) venga a salvarte. No va a pasar. Tu bienestar financiero depende única y exclusivamente de ti.
5. El Mito del «Salvador»: Ni Musk pudo con el Deep State
Muchos empezamos 2025 una pequeña esperanza. Yo el primero. Pensábamos: «Si Elon Musk pudo entrar en Twitter, despedir al 80% de la plantilla que no hacía nada productivo y hacer que la red social funcionara mejor, quizá pueda hacer lo mismo con el Gobierno de EE.UU.».
El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) parecía la luz al final del túnel burocrático.
Esperaba que su ejemplo viniese a España a ver si se nos caía la cara de vergüenza por tener más políticos por cada mil habitantes que…
Pero fracasó. O mejor dicho, el «Deep State» y la burocracia demostraron ser inmunes incluso al hombre más rico del mundo. Musk se encontró con burocracia blindada, leyes intocables, sindicatos y una maraña legal diseñada para perpetuarse.
Si el hombre más rico del mundo en la cuna del capitalismo liberal no pudo desmontar la grasa del sistema, imagina en España.
Aquí no tenemos un gobierno; tenemos tres niveles de administración (estatal, autonómica y local), más diputaciones, mancomunidades y observatorios. Tenemos una clase política que vive de crear problemas para luego venderte la solución (pagada con tu dinero, claro).
Esperar que el sistema se reforme a sí mismo es como esperar que un cáncer se opere solo. Nadie va a venir a «limpiar la casa» porque la suciedad es lo que les da de comer.
6. IA y «Silent Firing»: Ola de Despidos o tu Nuevo Superpoder
Y mientras mirábamos el circo político o debatíamos sobre coches eléctricos que no se venden o lenguaje inclusivo, el verdadero tsunami llegaba a la orilla de los despachos.
Se habla de “Silent Firing” porque no hay comunicados grandilocuentes: hay congelaciones de contrataciones, no renovaciones, externalizaciones y automatización progresiva hasta que el puesto simplemente deja de existir.
No estamos hablando aún de millones de despidos de golpe, sino de millones de empleos en riesgo de transformación, especialmente en trabajos de oficina repetitivos y fácilmente automatizables.
En 2025, muchas empresas empezaron a citar abiertamente a la inteligencia artificial como causa o catalizador de despidos. Según la consultora Challenger, Gray & Christmas, la IA estuvo asociada a más de 55.000 despidos en EE. UU. solo en 2025.
Solo en octubre de 2025, más de 153 000 puestos se anunciaron como recortes (la cifra más alta para ese mes en más de dos décadas) y muchas compañías mencionaron la automatización y la IA entre los motivos.
Y a los despidos hay que sumar la no contratación de nuevos trabajadores.
No salen en todos los telediarios porque no es una crisis “fotogénica”. No son fábricas cerrando. Son oficinas adelgazando: back-offices, atención al cliente, soporte y roles administrativos que se están redefiniendo, automatizando o directamente eliminando porque la IA puede asumir buena parte de sus tareas con menor coste.
Es de cajón: si una IA puede hacer tu trabajo por una fracción del coste y sin dormir, muchas empresas optarán por usarla.
Pero aquí es donde en Evitalacrisis nos negamos a ser víctimas.
- ¿La IA va a destruir empleos? Sí, sin duda.
- ¿Te va a destruir a ti? Solo si tú quieres.
La realidad es que no te va a sustituir una IA; te va a sustituir una persona que sepa usar la IA mejor que tú. Tienes que dejar de verla como el enemigo y empezar a verla como tu empleado estrella.
En vez de quejarte, úsala. Pon a la IA a categorizar tus gastos, a buscarte las mejores ofertas de luz, a redactar reclamaciones al seguro o a planificar tu fiscalidad. En este blog te enseñamos a usarla a tu favor (mira nuestra guía sobre cómo automatizar tus finanzas). Si la abrazas, serás diez veces más productivo. Si la ignoras, serás obsoleto.
En Resumen… ¿Qué hacemos en 2026?
El resumen del año pasado es duro, pero necesario: El sistema es frágil, caro e ineficiente. El panorama asusta, pero la parálisis no sirve de nada. Si el Estado no te va a salvar, y las empresas te quieren adoctrinar, solo te tienes a ti mismo.
- El apagón demostró que el dinero digital desaparece cuando se va la luz.
- La corrupción demostró que tus impuestos son su botín.
- El fracaso de Musk demostró que nadie va a venir a limpiar la casa.
En 2026, la única estrategia válida es la autoprotección. Deja de esperar que papá Estado te solucione la papeleta. Tu Kit de Supervivencia no son productos milagro. Son principios:
- Ten Efectivo: Que el próximo apagón no te pille sin billetes. El dinero en el banco es del banco; el dinero en tu bolsillo es tuyo.
- Diversifica el «Riesgo País»: Tal y como hemos visto con la corrupción política, no es inteligente tener todo tu patrimonio bajo el mismo paraguas regulatorio. Wise te permite diversificar en otras jurisdicciones y divisas. Es totalmente legal, pero añade una capa de seguridad extra si «Papá Estado» decide cambiar las reglas del juego a mitad de partido.
- Menos dependencia: Menos deuda, menos gastos fijos, menos intermediarios. La libertad real es necesitar poco para vivir bien.
- Más productividad: No pelees contra la tecnología, úsala. La IA es la palanca para hacer más con menos recursos.
- Un plan B: Ten siempre tu TranquiCuenta accesible, aunque esperes no tener que usarla nunca.
No se trata de huir del sistema, sino de no estar atado a él. Porque cuando todo falla, el que sobrevive no es el más obediente, sino el que estaba preparado.
El 2025 nos quitó la venda de los ojos. Que el 2026 nos pille con la guardia alta, la cartera protegida y la IA trabajando para nosotros.
Ese es el objetivo de EvitaLaCrisis.
¡Al lío!



