Sistema de Amortización Francés: La Trampa Legal por la que no Amortizas un Pimiento

El Sistema de Amortización Francés explicado en menos de 3:30 minutos

¿Llevas años pagando religiosamente la cuota de tu hipoteca o del préstamo del coche y, cuando miras el capital pendiente, te da un vuelco el corazón al ver que apenas ha bajado?

«¡Pero si llevo cinco años pagando!», piensas. «¡He pagado miles de euros! ¿Dónde coño está mi dinero?».

Tranquilo, no te han timado (al menos, no de forma ilegal). Has caído en la telaraña del sistema de amortización más común en España: el sistema francés.

Es un método de pago de préstamos diseñado con una astucia diabólica para que, durante los primeros años, la mayor parte de tu cuota se vaya a pagar los intereses y solo una miseria se destine a reducir la deuda (amortizar capital). Así si te toca la lotería o heredas de tu tío en América y quieres cancelar el préstamo, la mayoría de los intereses ya te los han trincado.

En esta guía te voy a explicar, sin tecnicismos y en cristiano, qué es el sistema de amortización francés, por qué los bancos lo adoran y cómo te afecta directamente.

¿Qué Coño es el Sistema de Amortización Francés?

Como dicen los dermatólogos, vayamos al grano. Cuando pides un préstamo (personal, hipotecario, da igual), cada cuota que pagas se divide en dos partes:

  1. Intereses: El beneficio que se lleva el banco por dejarte la pasta.
  2. Amortización del capital: El dinero que de verdad devuelves de lo que pediste.

El sistema de amortización francés es un método que calcula las cuotas para que siempre pagues lo mismo cada mes (cuota constante), siempre que el tipo de interés sea fijo. Si tienes un interés variable referenciado al Euríbor, la cuota se mantendrá constante durante cada periodo de revisión (normalmente 6 o 12 meses), pero cambiará cuando el tipo se actualice.

Suena bien, ¿verdad? Cómodo, predecible… una maravilla.

Pero aquí está el truco. La composición de esa cuota cambia drásticamente con el tiempo a lo largo del plazo de amortización, por lo que afecta mucho la duración del préstamo. La fórmula está diseñada para que:

  • Al principio del préstamo: La mayor parte de tu cuota se destine a pagar intereses, y solo una pequeña parte a amortizar capital.
  • Al final del préstamo: La cosa se invierte. Casi toda tu cuota va a amortizar capital y pagas muy pocos intereses.

Es una trampa legal perfecta. El banco se asegura de cobrar su tajada lo antes posible. Mientras tú eres joven, solvente y tienes ganas de pagar, te crujen a intereses.

Por este motivo (entre otros) es por el que una hipoteca que llevas años pagando, no suele interesar cancelarla. De hecho, en mi método de los 7 niveles de Salud Financiera, no pagamos el préstamo hipotecario hasta el nivel 6.

La Cruda Realidad de la Crisis de 2008

Esto no es una teoría. Es la cruda realidad que vivieron miles de familias en la crisis de 2008. Gente que llevaba 5 o 7 años pagando su hipoteca, se quedó sin trabajo, no pudo seguir pagando y el banco les desahució.

¿Y cuál fue su sorpresa? Descubrieron que, después de todos esos años y de haber pagado decenas de miles de euros, seguían debiendo prácticamente el 100% del capital que habían pedido. Habían estado pagando casi exclusivamente los intereses. El banco se quedaba con la casa y ellos seguían con una deuda gigantesca de por vida. Una jugada maestra (para el banco, claro).

Porque aquí la dación en pago no existe aquí en España, aunque, de cualquier forma, no sé si la dación en pago sería la solución, pero por lo menos sería una salida para esta gente que haya tenido estos problemas. Pero bueno, eso es tema de otro video.

Y hablando de vídeos, si prefieres, en este te lo cuento en menos de 3 minutos y medio. Vamos, sin paja ninguna.

Un Ejemplo Práctico: Así se «Come» los Intereses tu Cuota

Para que lo veas con números, que es como mejor se entienden las puñaladas financieras.

Imagina que pides un préstamo de 10.000€ a 5 años (60 meses) con un tipo de interés del 7%. Tu cuota mensual constante será de 198,01€.

Veamos cómo se reparte esa cuota en el cuadro de amortización:

  • Primera cuota (Mes 1):
    • Pagas 198,01€.
    • De esos, 58,33€ son intereses.
    • Y solo 139,68€ son para amortizar capital.
    • Ahora debes 9.860,32€.
  • Última cuota (Mes 60):
    • Pagas 198,01€.
    • De esos, solo 1,15€ son intereses.
    • 196,86€ son para amortizar capital.

Como ves, la cuota es la misma, pero la proporción es salvajemente distinta. Al principio, casi un tercio de tu pago es para el beneficio del banco con el pago de intereses. Y estos son números pequeños. Ponle ceros y fliparás.

La Calculadora que Desnuda a tu Banco

¿Quieres saber cómo es el cuadro de amortización de tu propio préstamo? No te fíes de lo que te diga el banco. Compruébalo tú mismo. Aquí tienes una calculadora online del Plan General Contable que te genera la tabla completa. Solo tienes que meter el capital, el interés y el plazo.

Calculadora de Cuadro de Amortización de un Préstamo

¿Amortizar Anticipadamente? ¡Sí, pero con Cabeza!

Viendo esto, la pregunta es obvia: «¿Me conviene amortizar el préstamo antes de tiempo?». La respuesta es un  rotundo, especialmente durante los primeros años, que es cuando estás pagando intereses como si no hubiera un mañana.

Cada euro que amortizas de forma anticipada es un euro que se resta directamente del capital pendiente, lo que significa que en las siguientes cuotas pagarás menos intereses. Es la mejor forma de joderle el chiringuito al sistema francés.

En Resumen… El Conocimiento es tu Escudo

El sistema de amortización francés es el estándar en España. No puedes evitarlo, pero ahora ya sabes cómo funciona. Conoces su trampa y entiendes por qué, al principio, parece que tiras el dinero en un pozo sin fondo.

Este conocimiento te da poder:

  1. Entiendes tu préstamo: Ya no eres un pagador ciego. Sabes adónde va cada céntimo de tu cuota.
  2. Tomas mejores decisiones: Ahora sabes que amortizar anticipadamente en los primeros años tiene un impacto brutal en los intereses que te ahorrarás.
  3. No te dejas engañar: La próxima vez que pidas un préstamo, podrás analizar el cuadro de amortización y entenderás perfectamente las condiciones del juego.

No se trata de no pedir préstamos (aunque en la mayoría de los casos, lo mejor es no hacerlo), se trata de pedirlos con inteligencia y sabiendo a qué te enfrentas. Y si puedes evitarlo y convertirte en tu propio banco, mucho mejor, tenemos que financiarnos nosotros mismos.

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