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Trabajar por cuenta propia y Emprendimiento

Trabajar por cuenta propia y Emprendimiento

Trabajar por cuenta propia y Emprendimiento

El contexto social y laboral actual se caracteriza por estar sometido a constantes cambios sociales y económicos. En muchas economías desarrolladas, el autoempleo se está configurando como un factor clave en la creación de empleo, la generación de tejido empresarial*, la mejora de la competitividad y el crecimiento económico.

Varios son los factores coyunturales que han contribuido a crear este contexto:

  • Creciente desempleo.
  • Descenso de la oferta de empleo público.
  • Externalización y flexibilización de las relaciones laborales.

Las dos figuras más conocidas dentro del mercado laboral son trabajadores por cuenta ajena y empresarios.

De acuerdo al Estatuto de los Trabajadores, definimos como trabajador por cuenta ajena a aquella persona física que, voluntaria y personalmente, está obligada a realizar, o efectivamente realiza, una actividad retribuida por cuenta y bajo dependencia ajenas (art. 1 ET).

Podríamos definir la figura del empresario individual como aquella persona física que, disponiendo de la capacidad legal necesaria y, reuniendo los recursos necesarios, ejerce de forma habitual y por cuenta propia una actividad comercial, industrial o profesional.

Hoy en día hay una realidad y es que vemos al empresario como el gordo del monopoli, con su monóculo, su puro y su sombrero de copa. El empresario es el malo de la película, el explotador. Nadie quiere ser empresario. Es mucho mejor decir que eres emprendedor.

Y por emprendedor, hoy en día, nos imaginamos a un chico, generalmente joven, con deportivas. Queda mucho mejor y, además, no nos da envidia, por que nos suena a que está empezando y, posiblemente, le vaya mal o acabe pasando hambre.

El término emprendedor no debe identificarse simplemente, con aquella persona que ha creado una empresa, sino que se trata de un concepto mucho más amplio. El espíritu emprendedor está estrechamente ligado a la iniciativa y a la acción.

Las personas dotadas de espíritu emprendedor tienen capacidad innovadora, quieren probar cosas nuevas o hacerlas de manera diferente, son creativas y flexibles. Es decir, tienen la capacidad de adaptarse a los cambios. 

En este sentido, los trabajadores por cuenta ajena también pueden demostrar estas habilidades en la empresa y, de hecho, son cualidades muy valoradas por las empresas a la hora de contratar a un trabajador.

Las personas dotadas de espíritu emprendedor o de iniciativa emprendedora (ya sean trabajadores por cuenta propia o ajena) poseen la capacidad de innovar. A los trabajadores por cuenta ajena con capacidad de iniciativa, se les conoce como “intraemprendedores”.

El Espíritu Emprendedor

El interés del emprendedor por crear una empresa puede responder a motivaciones personales o materiales.

  • Motivaciones personales: Tienen su origen en la forma de entender la vida y en la jerarquía de valores de cada uno: Autorrealización, reconocimiento social, tradición, personalidad.
  • Motivaciones materiales: Se relacionan con las necesidades de dinero por parte de las personas: 
  • Oportunidad: detectar una oportunidad de negocio con buenas perspectivas económicas puede llevarnos a emprender un negocio.
  • Autoempleo: la creación de un puesto de trabajo y ser tu propio jefe es una alternativa muy razonable si las cosas están difíciles en el mercado laboral por cuenta ajena.

Características del Emprendedor

¿El emprendedor nace o se hace? Existen múltiples teorías acerca de la figura del emprendedor, pero básicamente pueden resumirse señalando que:

  • Hay personas que “nacen” con capacidades emprendedoras y luego han podido desarrollarlas, porque lo han vivido en su familia desde la infancia, por ejemplo.
  • Por otro lado, el “emprendimiento” es una actitud empresarial que se puede fomentar y también se puede formar a las personas en la adquisición de tres tipos de competencias:
  • Competencias de gestión empresarial (capacidad de resolver problemas, capacidad de planificación, toma de decisiones, comunicación).
  • Competencias sociales (trabajar en equipo, cooperación, asertividad, comunicación…).
  • Competencias personales (confianza en uno mismo, motivación para actuar…).

Cualidades personales:

La Teoría de los rasgos de las personalidad del emprendedor/a, se ha centrado en determinar los rasgos o atributos de la personalidad del emprendedor para poder identificar a las personas con este perfil. De este modo, es posible afirmar que son rasgos propios de una personalidad emprendedora, los siguientes:

  • Capacidad para asumir riesgos.
  • Tolerancia a la frustración.
  • Facilidad para tomar decisiones.
  • Capacidad para asumir responsabilidades.
  • Capacidad creativa e innovadora.
  • Capacidad de organización y dirección.
  • Capacidad de adaptarse a situaciones nuevas.
  • Capacidad de observación y previsión.
  • Habilidades sociales.
  • Confianza en sí mismo.
  • Perseverancia y orientación al logro.

No obstante, como te he mencionado antes, estas cualidades también pueden aprenderse.

Motivo del emprendimiento

La teoría de las necesidades de McClelland podría explicar cómo es el perfil del emprendedor. Según esta teoría la motivación de un individuo puede basarse en la satisfacción de tres necesidades básicas: necesidad de logro, afiliación y poder.

Según numerosos estudios, parece ser que la conducta humana está orientada a la búsqueda del placer.

Muchos de nuestros comportamientos están genéticamente adquiridos (instinto), mientras que otros son aprendidos y tienden a repetirse a consecuencia de la satisfacción obtenida como resultado de la acción llevada a cabo: tienen una razón de ser que llamamos motivo o motivación.

Las motivaciones mejor estudiadas y que justifican la mayoría de nuestras conductas son (McClelland):

  • El motivo de logro: generado por el placer que nos produce alcanzar metas por nuestro propio esfuerzo (INICIATIVA).
  • El motivo de poder: construido a través de la satisfacción obtenida cuando nuestras conductas ocasionan un impacto en nuestro entorno, más en concreto, cuando conseguimos que otras personas hagan lo que deseamos que hagan (INFLUENCIA).
  • El motivo de afiliación: sustentado en la gratificación obtenida al relacionarnos con otras personas (RELACIONES PERSONALES).

La Idea

Todo proyecto de empresa se desarrolla en torno a una idea, que surge como consecuencia de la detección de una oportunidad de negocio, o lo que es lo mismo, por la identificación de un “nicho” o “hueco” en el mercado.

El surgimiento de la idea para crear una empresa varía en función de las circunstancias de cada persona/personas. Son muchos los factores que pueden llevar a una persona a inclinarse por un negocio concreto. Con carácter general, los factores que determinan la elección de la idea son:

  • Repetición de experiencias ajenas: es el efecto reflejo de los negocios nuevos, que se produce frecuentemente en las épocas de expansión de la economía.
  • Nuevas oportunidades de negocio en mercados poco abastecidos, de nueva creación o con un alto porcentaje de crecimiento.
  • Conocimientos técnicos sobre mercados, sectores o negocios concretos.

Asumiendo que la iniciativa emprendedora se asocia a innovación, se tiende a pensar que, para poner en marcha una empresa, es necesario descubrir algún producto o servicio absolutamente novedoso o hacer algo que nadie más haga, como única opción para el éxito en un proyecto empresarial.

Evidentemente, ésta es una estrategia para el éxito (ser único), pero si observamos a nuestro alrededor, es mínimo el porcentaje de empresas que ofrecen productos o servicios exclusivos, siendo la habitual que muchas empresas compitan en un mismo mercado.

Sin embargo, la mayoría de las veces, la innovación no tiene que ser un hallazgo extraordinario: basta con observar el entorno, las costumbres de la sociedad, detectar las necesidades no cubiertas y ofrecer una respuesta.

Es decir, en un mercado competitivo, hay que buscar la manera de diferenciarse de los demás. Dicho de otra manera, es necesario generar un valor añadido a lo que se viene ofreciendo o, dicho de otro modo, una propuesta de valor.

Respecto al concepto de innovación, lo abordaremos desde un punto de vista amplio, donde distinguiremos diferentes tipos:

  • Innovación de producto: la innovación recae sobre el producto que ofrecemos:
  • Innovación total o radical: se crea un producto único. No existe en el mercado nada como él. Es el tipo de innovación más escaso.
  • Innovación incremental: se mejora un producto ya existente. Son las innovaciones más numerosas.
  • Innovación de proceso: introduce una manera diferente de hacer las cosas y puede afectar a cualquiera de los niveles de la empresa. Este tipo de innovación reduce costes/ tiempos de fabricación y mejora la productividad.
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    Innovación tecnológica: se sostiene en un cambio en la tecnología y puede afectar a la innovación de producto o de proceso.
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    Innovación geográfica: la innovación radica en dar a conocer como novedad un producto o un servicio que en la zona no se conocía. Esta innovación ha sido muy impulsada con la globalización.

¿Cómo se alcanza la Innovación?

El concepto asociado a la innovación por excelencia es el de creatividad. La pregunta que cabe plantearse es si es posible fomentar la creatividad.

Creatividad: ¿aptitud o actitud?

De acuerdo a diferentes teorías del campo de la psicología, la flexibilidad cognitiva y la apertura a la experiencia son rasgos que favorecen el pensamiento creativo y, diversos estudios de psicología evolutiva demuestran que hay personas que “nacen” con ello.

Otros, sin embargo, defienden que no es espontáneo sino aprendido. Sin entrar en el debate, está claramente demostrado que el pensamiento creativo se puede aprender y, debe trabajarse con asiduidad.

“El genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración.” Thomas A. Edison

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Existen numerosas técnicas que sirven para trabajar y fomentar el pensamiento creativo, siendo algunas de ellas:

  • Brainstorming o lluvia de ideas: es posiblemente la técnica más conocida. Esta técnica está basada en el supuesto de que un grupo de personas, por sus distintas capacidades y características, es capaz de generar más ideas que un individuo por sí mismo. Se debe llevar a cabo en un ambiente relajado, en el que los participantes van aportando ideas que se apuntan para más adelante hacer un cribado en base a unos criterios. Es importante que no se critiquen ni ridiculicen las ideas del resto, para facilitar la participación de todos los miembros.
  • 6 Sombreros para Pensar: como en el caso del Brainstorming, se basa en la convicción de que la unión de varios individuos puede hacer surgir mejores ideas que un individuo actuando de forma solitaria. Con esta técnica, se propone que cada miembro del grupo actúe mediante un rol (se ponga el sombrero de pensar de forma..) y aporte soluciones a un determinado problema. Los roles que se deben asumir son: “Basado en hechos y cifras”, “Negativo objetivo”, “Creativo”, “Normativo”, “Emotivo” y “Optimista Positivo”
  • Pensamiento lateral o divergente: esta técnica asume que el cerebro tiende a buscar las rutas conocidas, siendo el pensamiento lógico el más usado. Por ello, propone el uso de la imaginación y no de un estricto razonamiento lógico para resolver enigmas o problemas.

Web recomendada para ampliar información:

La Localización

Una idea de negocio puede ser genial, pero una buena parte de su éxito fracaso se fundamentará en dónde esté ubicada físicamente. Si bien es cierto que cada vez son más numerosos los negocios que se apoyan en el comercio online, también será importante dónde esté “alojada”. 

La elección del lugar idóneo dependerá de las características de la actividad empresarial en cuestión, y dependerá de diferentes factores: capital del que se dispone, cliente objetivo, etc.

En resumen…

El espíritu emprendedor se sirve de la creatividad para innovar, concepto que resulta clave cuando hablamos de emprendimiento.

El emprendimiento es una actitud que se puede desarrollar en los proyectos empresariales propios, como en un trabajo por cuenta ajena siendo cada vez más conocidos los departamentos de investigación y desarrollo e innovación.