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Págate tu primero a ti mismo

Consejos Financieros: Págate tu primero a ti mismo

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Consejos Financieros :: Págate tu primero a ti mismo :: Hábitos Para la Abundancia

El primer paso de todos

A continuación, te voy a decir el primer paso que debes dar si quieres cambiar tu situación financiera. Tan solo el conocer y aplicar este paso, te puede llevar por un atajo hacia alcanzar tu libertad financiera. Va a ser espectacular, es una promesa.

¿Piensas que no tienes suficiente dinero para ahorrar algo con él? ¡Piénsalo otra vez! Es la forma de conseguir cumplir un sueño. Darte un capricho o, simplemente, ahorrar, cuando casi no tienes ingresos. Te aseguro que, si usas este método y te pagas primero tu, lograrás ahorrar mucho dinero.

Para invertir, para crear tu propio negocio, para comprar activos, etc. Si logras implantar este paso como un hábito, estarás en mucha mejor situación financiera que el 90% de la población mundial. Así de poderoso es.

Pero antes de decirte cuál es, me gustaría contarte la historia completa, la historia de "El Hombre Más Rico de Babilonia".


El hombre mas rico de Babilonia

En la antigua Babilonia vivía un hombre muy rico que se llamaba Arkad.

Su inmensa fortuna lo hacía admirado en todo el mundo. 

También era conocido por su prodigalidad. Daba generosamente a los pobres. Era espléndido con su familia. Gastaba mucho en sí mismo, pero su fortuna se acrecentaba cada año más de lo que podía gastar. 

Un día, unos amigos de la infancia lo fueron a ver y le dijeron: 

- Tú, Arkad, eres más afortunado que nosotros. Te has convertido en el hombre más rico de Babilonia mientras que nosotros todavía luchamos por subsistir. Tú puedes llevar las más bellas ropas y regalarte con los más raros manjares, mientras que nosotros nos hemos de conformar con vestir a nuestras familias de manera apenas decente y alimentarlas tan bien como podemos.

Sin embargo, en un tiempo fuimos iguales. 

Estudiamos con el mismo maestro, jugamos a los mismos juegos y no nos superabas ni en los juegos ni en los estudios. Y durante esos años no fuiste mejor ciudadano que nosotros. 

Y por lo que podemos juzgar, no has trabajado más duro ni más arduamente que nosotros.  ¿Por qué entonces te elige a ti la suerte caprichosa para que goces de todas las cosas buenas de la vida y a nosotros, que tenemos los mismos méritos, nos ignora?

- Si no habéis conseguido con qué vivir de manera sencilla desde los años de nuestra juventud -los reprendió Arkad-, es que habéis olvidado aprender las reglas que permiten acceder a la riqueza o, también puede ser que no las hayáis observado.

"La Fortuna Caprichosa" es una diosa malvada que no favorece siempre a las mismas personas. Al contrario, lleva a la ruina a casi todos los hombres sobre los que ha hecho llover oro sin que hicieran esfuerzo alguno. 

Hace actuar de manera desordenada a los derrochadores irreflexivos que gastan todo lo que ganan, dejándoles tan sólo apetitos y deseos tan grandes que no puedan saciarlos. 

En cambio, otros de a los que favorece se vuelven avaros y atesoran sus bienes por miedo a gastar los que tienen, pues saben que no son capaces de reponerlos. Además, siempre temen ser asaltados por los ladrones y se condenan a vivir una vida vacía, solos y miserables. 

Probablemente existen otros que pueden usar el oro que han ganado sin esfuerzo, hacerlo rendir y continuar siendo hombres felices y ciudadanos satisfechos. 

Sin embargo, son poco numerosos. Sólo los conozco de oídas. Pensad en los hombres que repentinamente han heredado fortunas y decidme si esto que os digo no es cierto. 

Sus amigos pensaron que estas palabras eran verídicas, pues sabían de hombres que habían heredado fortunas. Le pidieron que les explicara cómo se había convertido en un hombre tan próspero. 

- En mi juventud - continuó, miré a mi alrededor y vi todas las buenas cosas que me podían dar felicidad y satisfacción, y me di cuenta de que la riqueza aumentaba el poder de esos bienes. 

La riqueza es un poder, la riqueza hace posible muchas cosas. 

Permite amueblar una casa con los más bellos muebles. Permite navegar por mares lejanos. Permite degustar finos manjares de lejanos países. Permite comprar los adornos del orfebre y del joyero. Permite, incluso, construir grandiosos templos para los dioses. 

Permite todas esas cosas y aún muchas otras que procuran placer a los sentidos y satisfacción al alma. 

Cuando comprendí todo eso, me prometí que yo tendría mi parte de las cosas buenas de la vida. 

Que no sería uno de esos que se mantienen al margen, mirando con envidia cómo los otros gozan de su fortuna. 

No me conformaría con ropas menos caras que sólo serían respetables. No me contentaría con la vida de un pobre hombre. 

Al contrario, estaría invitado al banquete de las buenas cosas. 

Siendo, como ya sabéis, el hijo de un humilde comerciante y miembro de una familia numerosa, no tenía ninguna esperanza de heredar y no estaba especialmente dotado de fuerza o de sabiduría, como habéis dicho con tanta franqueza; así que decidí que si quería obtener lo que deseaba necesitaría dedicar tiempo y estudio. 

En cuanto al tiempo, todos los hombres lo tienen en abundancia. Vosotros habéis dejado pasar el tiempo necesario para enriquecerse. Y sin embargo admitís que no tenéis otros bienes que mostrar que vuestras buenas familias, de las que tenéis razón de estar orgullosos. 

En lo que concierne al estudio, ¿No nos enseñó nuestro sabio profesor que posee dos niveles?  Las cosas que ya hemos aprendido y que ya sabemos y la formación que nos muestra cómo descubrir las que no sabemos. 

Así decidí buscar qué había que hacer para acumular riquezas, y cuando lo encontré, me creí en la obligación de hacerlo y de hacerlo bien. 

Pues ¿acaso no es sabio el querer aprovechar la vida mientras nos ilumina el sol, ya que la desgracia pronto se abatirá sobre nosotros en el momento que partamos hacia la negrura del mundo de los espíritus? 

Encontré un puesto de escriba en la sala de archivos, en la que durante largas horas todos los días, trabajaba sobre las tablillas de barro, semana tras semana, mes tras mes; sin embargo, nada me quedaba de lo que ganaba. 

La comida, el vestido, lo que correspondía a los dioses y otras cosas de las que ya no me acuerdo, absorbían todos mis beneficios. Pero todavía estaba decidido. 

Y un día, Algamish el prestamista vino a la casa del señor de la ciudad y encargó una copia de la novena ley y me dijo: 

- "La tengo que tener en mi poder dentro de dos días; si el trabajo está hecho a tiempo te daré dos monedas de cobre". 

Así que trabajé duro, pero la ley era larga y cuando Algamish volvió, no había terminado el trabajo. Estaba enfadado, si hubiera sido su esclavo me habría pegado. Pero como sabía que mi amo no lo habría permitido, yo no tuve miedo y le pregunté:

- "Algamish, sois un hombre rico. Decidme cómo puedo hacerme rico y trabajaré toda la noche escribiendo en las tablillas para que cuando el sol se levante la ley esté ya grabada."

Él me sonrió y respondió:

- "Eres un joven astuto, pero acepto el trato". 

Pasé toda la noche escribiendo, aunque me dolía la espalda y el mal olor de la lámpara me daba dolor de cabeza, hasta que casi ya no podía ni ver. Pero cuando él regresó al amanecer, las tablillas estaban terminadas. 

 - "Ahora, dije, cumple tu promesa."

- "Tú has hecho tu parte del trato, hijo mío, - me dijo él bondadosamente, - y yo estoy dispuesto a cumplir la mía. Te diré lo que deseas saber porque me vuelvo viejo y a las lenguas viejas les gusta hablar y cuando un joven se dirige a un viejo para recibir un consejo, bebe de la fuente de la sabiduría que da la experiencia. 

Demasiadas veces, los jóvenes creen que los viejos sólo conocen la sabiduría de los tiempos pasados y de ese modo no sacan provecho de ella. 

Pero recuerda esto: el sol que brilla ahora es el mismo que brillaba cuando nació tu padre y el mismo que brillará cuando muera el último de tus nietos." 

"Las ideas de los jóvenes, - continuó, - son luces resplandecientes que brillan como meteoros que iluminan el cielo; pero la sabiduría del anciano es como las estrellas filas que lucen siempre de la misma manera, de modo que los marinos puedan confiar en ellas." 

"Retén bien estas palabras si quieres captar la verdad de lo que te voy a decir y no pensar que has trabajado en vano durante toda la noche." 

Entonces, bajó las pobladas cejas, sus ojos me miraron fijamente y dijo en voz baja pero firme: 

- "Encontré el camino de la riqueza cuando decidí que una parte de todo lo que ganaba me tenía que pertenecer. Lo mismo será verdad para ti." 

Después continuó mirándome y su mirada me atravesó; giró y no añadió nada más.

- "¿Eso es todo?", - pregunté. 

- "¡Fue suficiente para convertir en prestamista de oro a un pastor!", - respondió. 

- "Pero puedo conservar todo lo que gano, ¿no?" - dije. 

- "En absoluto - respondió. - ¿No pagas al zapatero? ¿No pagas al sastre? ¿No pagas por la comida? ¿Puedes vivir en Babilonia sin gastar?  ¿Qué te queda de todo lo que ganaste durante el año pasado? ¡Idiota! Pagas a todo el mundo menos a ti.  

Lelo, trabajas para los otros. Lo mismo daría que fueras un esclavo y trabajaras para tu dueño, que te daría lo que necesitas para comer y vestir. Si guardaras la décima parte de lo que ganas en un año, ¿cuánto tendrías en diez años?" 

Mis conocimientos de cálculo me permitieron responder:

- "Tanto como gano en un año". 

El replicó:

- "Lo que dices es una verdad a medias. Cada moneda de oro que ahorras es un esclavo que trabaja para ti. Cada una de las pequeñas monedas que te proporcionará ésta, engendrará otras que también trabajarán para ti. ¡Si te quieres hacer rico, tus ahorros te deben rendir y estos rendimientos rendirte a su vez! Todo esto te ayudará a conseguir la abundancia de que estás ávido".

"Crees que te pago mal por la larga noche de trabajo, - continuó, - pero en verdad te pago mil veces; sólo hace falta que captes la verdad de lo que te he presentado.

Una parte de lo que tú ganas es tuyo y lo puedes conservar. 

No debe ser menos de una décima parte, sea cual sea la cantidad que tú ganes. Puede ser mucho más cuando te lo puedas permitir. 

Primero págate a ti. No compres al zapatero o al sastre más de lo que puedas pagar con lo que te quede, de modo que tengas suficiente para la alimentación, la caridad y la devoción a los dioses.

La riqueza, como el árbol, nace de una semilla y la primera moneda que ahorres será la semilla que hará crecer el árbol de tu riqueza. Cuanto antes plantes tu semilla, antes crecerá el árbol. 

Cuanto más fielmente riegues y abones tu árbol, antes te refrescarás, satisfecho, bajo su sombra." 

Habiendo dicho esto, cogió sus tablillas y se fue. 

Pensé mucho en lo que me había dicho y me pareció razonable. Así que decidí que lo intentaría. 

Cada vez que me pagaban, tomaba una moneda de cobre de cada diez y la guardaba. Y por extraño que parezca, no me faltaba más dinero que antes. 

Tras habituarme, casi ni me daba cuenta, pero a menudo estaba tentado de gastar mi tesoro, que empezaba a crecer, para comprar algunas de las buenas cosas que mostraban los mercaderes, cosas traídas por los camellos y los barcos del país de los fenicios. Pero me retenía prudentemente. 

Doce meses después de la visita de Algamish, este volvió y me dijo:

- "Hijo mío, ¿te has pagado con la décima parte de lo que has ganado este año?"

Yo respondí orgulloso:

- "Sí, maestro". 

- "Bien, - respondió contento, - ¿qué has hecho con ella?" 

- "Se la he dado a Azmur el fabricante de ladrillos. Me ha dicho que viajaría por mares lejanos y que compraría joyas raras a los fenicios en Tiro, para luego venderlas aquí a elevados precios, y que compartiríamos las ganancias". 

- "Se aprende a golpes, - gruñó, - ¿cómo has podido confiar en un fabricante de ladrillos sobre una cuestión de joyas? ¿Irías a ver al panadero por un asunto de las estrellas? 

Seguro que no, si pensaras un poco irías a ver a un astrónomo. Has perdido tus ahorros, mi joven amigo; has cortado tu árbol de la riqueza de raíz. 

Pero planta otro. Y la próxima vez, si quieres un consejo sobre joyas, ve a ver a un joyero. Si quieres saber la verdad sobre los corderos, ve a ver al pastor. 

Los consejos son una cosa que se da gratuitamente, pero toma tan sólo los buenos. 

Quien pide consejo sobre sus ahorros a alguien que no es entendido en la materia habrá de pagar con sus economías el precio de la falsedad de los consejos." 

Tras decir esto, se fue. 

Y pasó como él había predicho, pues los fenicios resultaron ser unos canallas y habían vendido a Azmur trozos de vidrio sin valor que parecían piedras preciosas. Pero, como me había indicado Algamish, volví a ahorrar una moneda de cobre de cada diez que ganaba ya que me había acostumbrado y no me era difícil. 

Doce meses más tarde, Algamish volvió a la sala de los escribas y se dirigió a mí. 

- "¿Qué progresos has realizado desde la última vez que te vi?"

- "Me he pagado regularmente, repliqué, y he confiado mis ahorros a Ager, el fabricante de escudos, para que compre bronce, y cada cuatro meses me paga los intereses." 

- "Muy bien. ¿Y qué haces con esos intereses?" 

- "Me doy un gran festín con miel, buen vino y pastel de especias. También me he comprado una túnica escarlata. Y algún día me compraré un asno joven para poderme pasear."

Al oír eso, Algamish rió:

- "Te comes los beneficios de tus ahorros. Así, ¿cómo quieres que trabajen para ti? ¿Cómo pueden producir a su vez más beneficios que trabajen para ti? 

Procúrate primero un ejército de esclavos de oro, y después podrás gozar de los banquetes sin preocuparte." 

Tras esto, no lo volví a ver en dos años.  Cuando regresó, su rostro estaba cubierto de arrugas y tenía los ojos hundidos, ya que se estaba haciendo viejo. Me dijo:

- "Arkad, ¿ya eres rico, tal como soñabas?" 

Y yo respondí:

- "No, todavía no poseo todo lo que deseo, sólo una parte, pero obtengo beneficios que se van multiplicando." 

- "¿Y todavía pides consejo a los fabricantes de ladrillos?" 

- "Respecto a la manera de fabricar ladrillos, dan buenos consejos", - repliqué. 

Arkad, continuó,

- "Has aprendido bien la lección. Primero aprendiste a vivir con menos de lo que ganabas, después, aprendiste a pedir consejo a hombres que fueran competentes gracias a la experiencia adquirida y que quisieran compartir ésta, y finalmente has aprendido a hacer que tu dinero trabaje para ti."

Fin.

 Así que el consejo es...
El hombre mas rico de Babilonia
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El hombre mas rico de Babilonia
  • George S Clason
  • Editor: Createspace Independent Pub
  • Tapa blanda: 124 páginas

Págate tu primero a ti mismo

PAGARSE A SI MISMO PRIMERO consiste en que, del dinero que entre a tu bolsillo, destines un porcentaje fijo para inversión, es decir para comprar ACTIVOS. Un activo es algo que pone dinero en tu bolsillo. Puede ser una propiedad de inversión, un negocio, o una acción o fondo de inversión.

Por ejemplo, si eres empleado, una vez que te depositan tu sueldo debes hacer una transferencia a alguna otra cuenta de inversión y olvidarte de ese dinero y programar tus gastos con el dinero restante. ¿Piensas que no tienes suficiente dinero para ahorrar algo con él? ¡Piénsalo otra vez!

Es la forma de conseguir cumplir un sueño. Darte un capricho o simplemente ahorrar cuando casi no tienes ingresos. Te aseguro que, si usas este método y te pagas primero tú, lograrás ahorrar mucho dinero. Para invertir, para crear tu propio negocio, para comprar activos, etc.

¡Cómo controlar tu dinero!

Mucho se habla sobre cómo ahorrar dinero. Existen cientos de expertos en finanzas personales, que nos dicen cómo ahorrar cuando hacemos las compras, como pagar menos en servicios como telefonía, luz, agua o TV o gas, como ahorrar en el pago de intereses de tarjetas de crédito, etc.

Pero, en realidad, no estamos ahorrando nada sino, hasta el momento en que, separamos una cantidad de nuestro capital para que se acumule. De otra forma, solo estamos gastando menos en algo, pero terminamos gastando el total de nuestro dinero en otras cosas.

Así que, en nada, veremos cómo mejorar tus finanzas personales.

Principio No. 1 de finanzas personales y el único para controlar tu dinero y acumularlo

El Principio No. 1 se llama “Págate A Ti Mismo Primero”. Quizás ya habías escuchado esto antes, pero ¿Lo has llevado a cabo? PAGARSE A SI MISMO PRIMERO consiste en que, del dinero que entre a tu bolsillo, destines un porcentaje fijo para el ahorro o inversión.

Es decir, para acumularlo (ahorro) o para invertirlo (comprar ACTIVOS. Esto son cosas que pongan dinero en tu bolsillo, con la esperanza de incrementar el valor de estos activos). Para pagarte primero a ti mismo, una vez que te ingresan tu sueldo, debes hacer una transferencia a alguna otra cuenta de inversión y olvidarte de ese dinero.

Y, luego, programar tus gastos con el dinero restante.

Para hacer, de una vez por todas, lo anterior, hagamos los siguientes ejercicios. Si algún paso ya lo cumples, pasa al siguiente. Ten en cuenta que tengo que escribir para todos. Los que saben algo, los que no saben nada y los que saben un poco.

TAREA DE IMPLEMENTACIÓN 

EJERCICIO No. 1

Contrata el acceso por Internet para tu cuenta nomina. Suele ser gratuito y hasta venir incluido. A veces, basta con activar tu clave de firma electrónica.

EJERCICIO No. 2

Abre una cuenta de ahorro o inversión por Internet. Puede ser en el mismo banco en la que tienes tu cuenta nomina o en otro diferente. Personalmente, gestiono todas mis cuentas a través de Internet. Solo acudo a la oficina por causas puntuales. Te lo recomiendo.

Preferentemente, entremos en acción y abramos una cuenta para invertir en activos en papel (fondos de inversión o acciones de la Bolsa de valores de tu país). 

EJERCICIO No. 3

Define que porcentaje vas a destinar para “pagarte a ti mismo primero”. No te preocupes ni por el porcentaje ni por la cantidad de dinero que ese porcentaje representa. Lo importante es adquirir el hábito de pagarse a si mismo primero.

Personalmente te recomiendo un 10%. Pero eso, ahora, no es lo importante.

Veamos un ejemplo (es anual para que veas mejor su importancia):

  • A: Porcentaje: 10% ó 0.1.
  • B: Salario: 10.000 €.
  • C: Cantidad a pagarte a ti mismo (A X B)/100: 1.000 €.
  • Ahora define tu porcentaje y calcula la cantidad que vas a ahorrar:

    • A: Porcentaje: %.
    • B: Salario: €.
    • C: Cantidad a pagarte a ti mismo (A X B)/100: €.
    EJERCICIO No. 4

    La próxima vez que te ingresen tú sueldo (sin importar si es semanal, quincenal o mensual), antes de pagar cualquier cosa, realiza una transferencia bancaria a tu cuenta de inversión, de la cantidad que has calculado en el ejercicio anterior. Excelente, ya te has pagado a ti mismo primero. Fue fácil ¿No?

     Ahora ya has dado tu primer paso para mejorar, por fin, tus finanzas personales. En verdad, es un paso fácil de hacer. Lo desconcertante es que, muy poca gente, parece tener la suficiente paciencia y motivación para seguir adelante.

    Mi Experiencia Personal

    Cuando comencé con este ejercicio, ni siquiera pude comenzar con un porcentaje del 10%, ya que estaba endeudado hasta los ojos y, solo logré ahorrar 100 euros al mes.

    Parecía que no tenía sentido hacerlo porque era muy poco el dinero que estaba destinado al ahorro, pero no tenía idea que estaba creando algo más importante que la cantidad que pudiera ahorrar. Era el “habito del ahorro”.

    Pronto, esa práctica se volvió algo normal en mí y, poco a poco, fui incrementando los porcentajes hasta llegar al 5%, 10%, 20%, 30%, 40% y ¡hasta un 50%! Me resultaba increíble que ahora podía vivir con la mitad de mi salario cuando antes no me alcanzaba ni con el 100% de este. Ese es el poder de este sistema.

    El cómo funciona en nuestro subconsciente, no lo sé explicar, porque no soy un experto en ese campo del conocimiento. Solo recuerdo que, cuando no transfería ese dinero hacia otro sitio fuera de mi alcance, mi subconsciente consideraba que ese dinero estaba en el cajero y buscaba la manera de gastarlo.

    Aun cuando, a veces, se acumulaba por sí solo.

    La disciplina de los ricos

    Es la forma de conseguir cumplir un sueño, darte un capricho o, simplemente, ahorrar cuando casi no tienes ingresos. Te aseguro que si usas este método y te pagas primero tú, lograrás ahorrar mucho dinero, para invertir, para crear tu propio negocio, para comprar activos, etc.

    Es el gran secreto de la riqueza y, a día de hoy, se sigue usando como patrón de acumulación de riqueza. La cosa es "Págate a ti primero. Guarda un 10 % de lo que ganas porque es tuyo y puedes conservarlo".

    Eso no quiere decir que te desentiendas de tus obligaciones, de pagar tus facturas, etc., sino que, debes vivir por debajo de tus posibilidades, ya que, con ese 10%, no deberías contar hasta que sepas utilizarlo para crear más dinero y ya sabes que no es ahorrándolo, pues hoy ahorrar es perder.

    Así que, aquí tienes la receta secreta para lograr controlar tu dinero y acumularlo, mejorando, con esto, significativamente tus finanzas personales. Por cierto, no es diferente a la formula seguida por todos los millonarios del mundo.

    Los ricos, para ahorrar, se pagan a ellos primero

    Esta misma formula la utilizó Carlos Slim y Warren Buffett (los millonarios 1 y 2 del mundo). Solo que ellos comenzaron desde los 8 años a hacerlo. Slim invirtió en cetes desde esa edad y Buffett compro su primera acción de la bolsa de valores.

    El tiempo y un segundo secreto, que te revelaré más adelante, hicieron su trabajo para llevarlos a estar donde están. Así que, una vez que apliques este primer paso de 2, tienes el 50% de la abundancia en tus manos. 

    Este pequeño ahorro que supone ese 10 % de tu sueldo te servirá para crear tu columna de activos. Es decir, ese dinero se convierte en tu "empleado" y, ahora, tienes que ponerlo a trabajar para ti. Al aprender la disciplina de pagarte a ti primero, empezarás a actuar con uno de los patrones principales para la creación de riqueza.

    Conclusión

    Aprende a vivir por debajo de tus posibilidades (solo de este 10 %) y fórmate para conseguir que ese dinero acumulado empiece a trabajar para ti, invirtiéndolo, empezando tu propio negocio, etc.

    Lo más básico y sencillo y también, lo más importante para lograr Libertad Financiera y Riqueza es el de DESARROLLAR EL HABITO DE PAGARTE A TI MISMO PRIMERO. Es decir, ahorrar antes de gastar.

    Define cuánto de tu salario vas a ahorrar y, cada vez que recibas tu dinero, separa esa cantidad como si tuvieras una obligación. En este caso te vas a “Pagar a ti mismo”. Espero que, esta fórmula, no te pase desapercibida por su sencillez y tomes acción para comenzar a mejorar tus finanzas personales.

    Última actualización el 2019-03-20 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados