Los tres roles del trabajo

Algo que puede ayudaros a entender el porqué de que tantas personas estén toda su vida en la carrera de la rata, es decir, trabajando solo para poder seguir pagando sus deudas, es la explicación de los tres roles del trabajo. Esto a veces cuesta entenderlo por lo que sí es tu caso te recomiendo que releas el artículo un par de veces.

Los tres roles del trabajo

Existen cuatro roles principales, que se pueden reducir a tres ya que dos se englobarían en la misma figura en mi opinión. Os hablaré un poco de ellos y trataré de explicaros las características de cada uno y las ventajas o inconvenientes. Aclarar que si bien no son excluyentes, es decir, que podemos estar en más de un rol a la vez, no es lo normal, como tampoco lo es seguir una progresión en orden alguno. Analizaremos estos roles para poder identificar en cual nos encontramos hoy día y decidir cuál es el más adecuado para nosotros. 

El Empleado

Pese a que esta figura es relativamente reciente, de la era industrial concretamente, es  el mas común de todos y en el que se encuentra la mayoría de la población, y con razón. Aquí encontramos a la mayoría de las personas, desde encargados de limpieza de un supermercado hasta presidentes de corporaciones multinacionales, a todas las personas que están bajo alguna relación de dependencia laboral. En la escuela, desde que somos pequeños, nos educan y forman para ser buenos empleados, pero no para emprender o ser empresarios (igual que siempre os digo que no nos enseñan a manejar el dinero), afortunadamente parece que por fin alguien se ha dado cuenta y en algunos de los nuevos planes formativos, ya empieza a haber una sección de emprendimiento, que aunque a muchos ya nos pille fuera, hará que las nuevas generaciones estén mejor preparadas en este aspecto.

El problema es que el Empleado, pese a que sea un funcionario, o crea estar en un puesto de trabajo fijo, no es dueño de su puesto de trabajo. Es más, el trabajo fijo ya no existe. Ese barco ya zarpó. Y ahora tenemos lo que tenemos. Este es uno de los primeros paradigmas que ha cambiado. Tenemos que darnos cuenta de que el empleado «vende su tiempo» al empleador, que le «alquila» para ello un puesto de trabajo. El problema cuando vendemos nuestro tiempo es que el día tiene 24 horas y no podemos vender más, por no hablar de que hemos de dormir de 6 a 8 horas mínimo y comer. Si le sumamos a esto los desplazamientos y estar algo con la familia nos quedan 13 o 14 horas al día.

Y por muy bien que las cobremos si estamos en un buen puesto de trabajo, no podremos vender mas que esas 13 o 14 horas, y eso en el mejor de los casos. Obviamente esto para empezar nos está limitando nuestros ingresos. Y me dirás, no, puedo ascender. Por supuesto. Y esto es parte de la trampa del trabajo. Si tu asciendes, para empezar tendrás más responsabilidades, asociadas a tu nuevo puesto de trabajo. Cobraras mas pero también tendrás más impuestos, y finalmente adaptarás tu nivel de gasto a tu sueldo o incluso necesitarás algo para este puesto, por lo que estarás como antes, pero más tenso por las nuevas obligaciones, y pagando más parte de tu sueldo al estado.

El factor más limitado por este rol y el más importante es el tiempo. Cuanto más trabajes, más ganas, pero un día solo cuenta con 24 horas; en otros cuadrantes puedes trabajar menos y ganar más, puede parecer increíble, pero hay personas que lo logran, y si tú buscas obtener libertad financiera, te conviene aprenderlo también.

Quiero decir que ser empleado no es malo, pero si buscas ser libre financieramente, ser empleado es el camino más largo para lograrlo. Al ser empleado, nuestra capacidad se limita al oficio o trabajo encomendado, lo que representa seguridad para muchas personas de este rol, y es esa palabra: seguridad, lo que los suele caracterizar. Los que están en este rol reciben un sueldo constante independientemente de si la empresa ganó más o menos en ese periodo, por lo que piensan que es muy seguro permanecer aquí. Creen que invertir o ser dueño de un negocio es muy difícil y arriesgado. 

Pero ¿Realmente es tan seguro este rol? Siempre corres el peligro de ser despedido por varias causas, tu sueldo puede disminuir si hay problemas económicos en el país, la inflación provoca que tu ingreso «seguro» valga cada vez menos, además que la jubilación puede no ser suficiente para cubrir tus actuales gastos. Otra gran desventaja de este rol es que gran parte del ingreso generado se va en impuestos, y cuanto más ganas, más impuestos se te cobran antes de ver tu sueldo.

La realidad es que este rol es el más peligroso de todos, trabajas duro toda tu vida siempre corriendo el riesgo de ser despedido o que la empresa cierre, aunque seas el mejor empleado del mundo. Estas personas dependen totalmente de su empleo para poder vivir. El empleado es parte de un sistema. La Carrera de la Rata es la vida del empleado. Trabaja cada día para poder pagar sus deudas y subsistir y para, el mes que viene, poder seguir haciendo lo mismo.

El autónomo o autoempleado

En el mundo, la gran mayoría de la gente son empleados, pero también otra gran parte son autoempleados. El autónomo o autoempleado o freelance sería el segundo rol, aquí encontramos dentistas, abogados y otros profesionales. Generalmente cuando un empleado se «cansa» de vender su tiempo o alquilar un puesto de trabajo, decide crear el suyo propio. También suele ser una salida cuando estás desempleado. En esta ocasión el puesto de trabajo es nuestro. Lo que trabajes lo ganarás, y pareces tener más libertad pues tú eres tu propio jefe. Tiene unos impuestos también mensuales, ganes o no ganes por lo que hay que tener claro que vas a poder hacerle frente.

El principal problema que tiene esta figura es cuando pasas de ser autónomo a ser autoempleado.  Al ser autoempleado vuelves a estar como en el primer rol. Tú eres tu jefe, sí, pero has vuelto a entrar en la trampa del trabajo. Si no trabajas no cobras, si estas de vacaciones no ganas, si estas de baja tampoco, y vuelves a estar en la misma situación que antes. Ganas en función de las horas que trabajes, pero si tú no estás, el trabajo no funciona. Este rol representa más independencia que el de empleado. El autoempleado es el sistema.

En este rol encontramos por ejemplo a los dentistas. El dentista sabe que tiene clientes que lo conocen y se sienten «cómodos» con él y viceversa. Ahora imagínate que el dentista se enferma, entonces, debe cerrar el consultorio, cancelar su citas y abstenerse de facturar esos días. Los autoempleados, son el sistema, y sí ellos no están disponibles, entonces el sistema tampoco.

Entre los autoempleados más comunes encontramos, dentistas, abogados, publicistas, diseñadores, médicos, asesores de marketing, entre otros profesionales. El problema más grande de este rol es que muchas personas se quedaron estancadas aquí mientras querían llegar al rol de Empresario.

A nivel ingresos suelen ganar más que los empleados, pero aún en este cuadrante se sigue trabajando por el dinero y se dedica mucho tiempo a ser lo más profesional posible.

Algo que destaca en las personas de este rol es que en general son muy individualistas. Creen (consciente o inconscientemente) que nadie está mejor capacitado que ellos y por eso deciden manejar ellos solos casi todos los procesos. Así asumen responsabilidades, pérdidas y ganancias. Este rol se caracteriza por no querer depender de otros y hacer las cosas a su manera, no les gusta rodearse de muchos ayudantes ni delegar. Por eso se quedan estancados y no pueden ser empresarios, antes de ser dueño del negocio y tener a los mejores dentistas (siguiendo el ejemplo que tomábamos anteriormente), prefieren hacer todo el trabajo ellos y asegurarse que se haga correctamente.

Por eso este cuadrante es peligroso, si vas camino a ser empresario, debes comenzar a aprender técnicas de liderazgo, manejo de equipos, y demás. Pero por encima de todas las cosas debes ser consciente de ver la posibilidad de salir de este rol, de aceptar que puedes ser jefe de personas más capaces que tú y mucho más profesionales en tu rama. No debes dejarte llevar por el individualismo y la desconfianza, si se tiene real confianza; puedes manejar al equipo más grande del mundo sin problemas.

Recuerda que ningún rol está bien o está mal, eso depende de tus objetivos personales. Si tu objetivo es la libertad financiera, este cuadrante es algo lento si no lo sabes aprovechar al máximo.

El Empresario o Inversor

Es el tercer rol, y en mi opinión el mas interesante. Siempre os recomiendo en el blog tener una buena columna de activos, varias fuentes de ingresos, y que pongas a trabajar a tu dinero. Lo principal es tener tu propio negocio. Esto a priori te sonará difícil pero si te fijas no lo es tanto. Por ejemplo, tu negocio puede ser un blog como este en el que das un servicio a tus visitantes, y que tus ganancias vengan de enlaces de referidos o de la propia publicidad. También puedes vender algún servicio o producto.

Una vez tienes claro tu negocio, solo tienes que replicarlo, y sistematizarlo, algo que gracias a las nuevas tecnologías puedes hacer a coste 0 o cercano al 0 y de esta forma apalancarte para conseguir mejores resultados. Aquí están aquellas personas que son dueñas de un negocio, pueden ser empleados o autoempleados que lograron saltar a este rol, o pueden ser personas que directamente se formaron en él. Las personas en este cuadrante deben saber manejar un equipo, poseer técnicas de liderazgo, contratar profesionales, saber sobre administración de empresas y más. No es necesario ser un cerebro, pero si contar con un equipo de cerebros y saberlos manejar.

En este rol hay personas que tienen un negocio con varios empleados, se diferencia del autoempleado en que confían mucho del trabajo a sus empleados, delegan siempre que puede. Si su negocio está bien gestionado puede seguir facturando mes a mes sin la presencia constante de él. En ocasiones, el dueño hace parte del trabajo de dirección o administración de la empresa, pero se diferencia en que el dueño podrá manejar varios negocios distintos, mientras que un autoempleado o empleado no puede tener tantos trabajos. El dueño crea o adquiere sistemas.

Piénsalo de esta forma, si eres dueño de un negocio de ropa, otro de transportes, otro de marketing y otro de publicidad, tu cerebro tendría que explotar antes de poder retener tanta información. Por eso lo que aquí cuenta es tener un buen sistema, con un buen equipo y lo único que queda a tu cargo es saber un «poco de todo» y saber «mucho de manejo de tus diferentes equipos y sistemas». De esta forma tendrás muchos ingresos y muchas personas (profesionales) trabajando contigo. Aquí empieza el camino, aquí puedes comenzar a tener muchos ingresos y trabajar mucho menos que siendo empleado o autoempleado. ¿Logras ver la diferencia ahora?.

La característica del empresario es que el mismo, «crea o compra sistemas» y puede tener la cantidad de negocios que él quiera. Si logras entrar en este rol, puedes sacarte muchas tensiones de encima y también comenzar a divertirte haciendo negocios. Por eso es importante que empieces a estudiar sobre liderazgo, administración, marketing, finanzas, expresión oral o todas las cosas que creas necesarias para ser un gran «dueño de negocios con sistema«.

La otra cara, o el cuarto rol que yo englobo en el tercero es el Inversor. El Inversor es una personas que tiene dinero generando dinero sin necesidad de emplear su tiempo trabajando. Se suelen auxiliar de un eficiente equipo de asesores. Invertir no solo es poner dinero en la Bolsa de Valores, y en este blog te enseñaré muchas otras formas en que puedes invertir. Usualmente la gente piensa que es muy arriesgado ser inversor, pero hay que recordar que todos los roles tienen riesgos. El inversor invierte en sistemas. Sistemas que generan dinero sin importar que tú estés presente. Sistemas que generan activos y no pasivos.

Aquí se encuentran personas con habilidades y conocimientos muy amplios. Más allá del dinero que pueden ganar, tienen tiempo libre y esa es la clave, ser libre financieramente. Tener tiempo para hacer lo que desees, no tener preocupaciones, saber que estás seguro tú y tu familia. Tiempo de darse gusto, de disfrutar la vida y de divertirse.

Las características del inversor son que al igual que el empresario, tiene la capacidad de tener a su dinero trabajando por él y no el trabajando por su dinero. Puede poseer un muy buen equipo de contables, abogados y banqueros que lo ayuden y estén 100% pendientes de su dinero. El inversor tiene la habilidad de poner el ojo en el negocio, sin preocuparse si gana o pierde. Si gana, sabe que fue fruto de sus habilidades y conocimientos. Si pierde, sabe reconocerlo, pero además aprende de este error y se siente contento de tener un nuevo conocimiento. Además estas pérdidas siempre son controladas.

Cualquiera puede ser inversor, simplemente debes tener las herramientas y conocimientos necesarios y no hay otro secreto. Al igual que el empresario, tu no debes ser un cerebro, pero si el que tiene a los cerebros trabajando para ti. Llegamos a la conclusión de que el mejor para obtener libertad financiera es el de dueño e inversor. Aparte en este rol es más fácil obtener buenas ganancias.

Quiero que pienses e identifiques en cual te encuentras tú en este momento de los tres roles del trabajo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *