Padre Rico Padre Pobre

Padre Rico Padre Pobre fue un libro que cambió mi vida. Me enseñó muchas de las cosas que yo os enseño en este blog y me hizo profundizar en otras. Lo principal cambió mi mente y mis hábitos, y gracias a eso ahora soy quien soy y estoy donde estoy.

¿Quieres saber qué enseñan los ricos a sus hijos en relación al dinero, que las clases medias y pobres no enseñan? El autor de este libro Robert Kiyosaki (del que os he hablado bastante a lo largo del blog) decidió a la edad de nueve años, dejar atrás los consejos de su Padre Pobre, que repetía el patrón de toda clase media, “trabaja por dinero”. Mientras su Padre Rico creía y le educaba en la auto-independencia financiera que resumía en esta frase” haz que el dinero trabaje para ti”, y eso fue lo que marcó la diferencia el resto de su vida.

A partir de una serie de lecciones vas a poder transformar tu relación con el dinero y aumentar tu riqueza de forma inteligente, estable y creciente en el tiempo. Como muy bien dice el autor en el libro “el dinero sin inteligencia financiera desaparece pronto”.

Para empezar con ello, se expone una diferencia simple pero paradójicamente demasiado compleja para la mayoría de la clase media, como es, la diferencia entre activos (“algo que pone dinero en mi bolsillo”) y pasivos (“algo que saca dinero de mi bolsillo”). Creerme que os sorprenderéis con la cantidad de pasivos que tenéis equivocadamente esquematizados en vuestro haber (aunque si me leéis a menudo serán muchos menos). Entre ellos el que más enfatiza Kiyosaki es la vivienda. Tener una casa en propiedad es el sueño de muchas personas, pero lo que escapa a nuestros ojos es que no se trata de una inversión (activo), si no de un compromiso (pasivo). Os aseguro que después de leer la tesis de Robert quedaréis completamente convencidos de ello. Entre sus argumentos podéis encontrar: necesitas una vida para poder pagarla, crecen los impuestos o destruye con ejemplos el mito de que el valor de la casa siempre aumenta.

Pero si algún activo es poderoso esa es nuestra mente, bien entrenada podrá generaros mucha riqueza. Kiyosaki os explicará en su libro muy bien como dejar atrás vuestros miedos, causantes de las pérdidas de oportunidades de inversión y crecimiento económico. La clave se encuentra en desarrollar vuestra inteligencia financiera, ésta os llevará a un mundo de oportunidades que está por venir en esta nueva era, “convierta los limones en millones”.

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La semana laboral de 4 horas: Comienza a cambiar tu vida

He llamado a este post La semana laboral de 4 horas: Comienza a cambiar tu vida por que hoy os quiero hablar de un libro que ha cambiado mi vida. Se trata, como ya habrás adivinado, de La semana laboral de 4 horas, del genial Tim Ferris.

¿Está tu equipo sumido en el lodo del pensamiento de la vieja escuela? ¿Tus diseñadores y desarrolladores divididos acerca de su enfoque y apunto de tirar la toalla? ¿Te estás muriendo para pasar de un mundo rancio a un enfoque más ágil e innovador? El éxito en el entorno web de hoy significa fusionar diseño y desarrollo del pensamiento para moverse a un mundo 2.0 y más allá.

Con el fin de controlar tu vida, necesitas controlar tres pilares

Estos tres pilares son tiempo, ingresos y la movilidad. Hay cuatro fases para conseguir que estos pilares estén bajo tu control.

Definición

Lo primero que hay que hacer es determinar qué es lo que quieres crear desde el punto de vista del estilo de vida y cuanto te costará. ¿Qué es lo que quieres ser, hacer y tener? Determinar qué parte de tus esfuerzos están produciendo esos resultados? Ya os he hablado de la regla 90/10 y de la ley de Pareto que habla del 80/20, que dice que el 20% de tus acciones va a producir el 80% de tus resultados, así como el 80% de tus acciones va a producir el 20 % de los resultados.

Yo comencé a cambiar mi vida cuando me di cuenta que de los 20 clientes al por mayor de uno de mis proyectos, cinco de ellos estaban contribuyendo al 95% de su beneficio. De inmediato puse a todos los clientes no productivos en un patrón de espera. Les dificulté realizar pedidos (tenían que llenar un formulario y enviármelo por fax), porque lo que buscaba no eran más clientes, sino más ingresos. Entonces me centré en los puntos en común entre los cinco clientes restantes y trabajé en duplicar este tipo de clientes. Se puede aplicar este principio a cualquier cosa simplemente dedicando un tiempo a hacer esta sencilla auditoría.

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